Por Guadalupe Ángeles
Por el espejo retrovisor:
dos en un abrazo
negro el vestido, lleno de flores
la inclinación del torso
animal de dos espaldas
dirían los antiguos
bestia multicolor
Ya en camino, luego de la despedida
la voz de esa alegre bestia
–tintineo en medio de la noche—
escondía tras su diálogo
–eso no lo vio—
la seguridad del suceso:
Ocurrió
Más tarde, a solas
ese suceder metió el sol en su pecho
y a cada respiración
la incandescencia volvía a encenderse.
En la noche la poesía
esa voz de timbre claro
hizo el prodigio
Después
en el aire limpio del mediodía
más luz
desde dentro cantando:
ocurrió
