Por Jesús Chávez Marín
Un túnel se mira como la vía que en el fondo de la tierra alguien escarba para
que transiten de prisa personas a pie, en tren o en automóvil; el temor
aparece furtivo, nadie avanza del todo seguro de que habrá una salida.
Aunque haya información de lo extenso o lo cercano, se presiente lejana la
luz al final, palpita el vértigo en las sienes; la existencia podría agotarse antes
de cruzar ese abismo horizontal. La serenidad de la muerte se añora para
amainar la tormenta que oscila en el trayecto.
