Por Jesús Chávez Marín
Por un ángulo del centro un hombre camina con dificultad, le duelen las articulaciones y los brazos, la garganta hinchada y tensa. Al interior del pecho hay lumbre que se va extendiendo hacia el plexo, un torrente de glucosa circula por la sangre cristalizando venas diminutas en los infinitos cauces de su cuerpo; al interior de los ojos se vela el cristalino y le va adormeciendo la sensibilidad en algunas zonas de los pies. El aliento de la muerte va en lo que imagina de futuro cuando se sienta diez minutos a la sombra de un portal para recuperar el resuello y seguir.
