Nemesio Oseguera Cervantes, también conocido como “El Mencho”, era el jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación y considerado por muchos una de las figuras criminales más violentas del país.
El gobierno mexicano dijo que había abatido el domingo al capo más buscado de México. Se trata de una importante victoria en su nueva ofensiva contra los grupos criminales del país y una medida que podría ayudar a reducir la presión del presidente Donald Trump, quien ha amenazado con realizar ataques en México.
Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, fue durante mucho tiempo el líder de uno de los cárteles más poderosos de México, el Cártel Jalisco Nueva Generación, y era considerado por muchos una de las figuras criminales más violentas del país. Lideraba un cártel que se expandió rápidamente en la última década, que produjo y vendió drogas y extorsionaba a empresas locales. También se forjó una reputación por sus ataques temerarios contra las fuerzas de seguridad y por aterrorizar a comunidades de todo el país.
Las fuerzas de seguridad mexicanas dirigieron una operación el domingo para capturar a Oseguera en Tapalpa, una ciudad de unos 20.000 habitantes, en el estado costero occidental de Jalisco, donde se fundó y tiene su base el cártel, dijo el gobierno mexicano. Al menos siete miembros del cártel murieron durante el operativo.
Oseguera y otros dos elementos del cártel resultaron gravemente heridos en la operación y murieron mientras eran trasladados a Ciudad de México para recibir atención médica, según el gobierno mexicano.
El gobierno mexicano dijo que Estados Unidos había aportado información de inteligencia que contribuyó al operativo contra Oseguera. Funcionarios estadounidenses dijeron que se trataba de una acción mexicana y que no hubo soldados estadounidenses implicados en ella.
La muerte de Oseguera desencadenó un rápido brote de violencia en todo México. En al menos cinco estados, incluido Jalisco, los habitantes y las autoridades locales informaron de la quema de vehículos que bloqueaban las calles, una práctica habitual de los cárteles de la droga.
El estado de Jalisco dijo que había suspendido el transporte público en algunas zonas y advirtió a los hoteles que pidieran a sus huéspedes que permanecieran en el interior. El estado de Nayarit canceló las clases el lunes. El gobierno estadounidense advirtió a sus ciudadanos que “se refugiaran en donde se encuentren hasta nuevo aviso” en partes de cinco estados: Jalisco, Tamaulipas, Michoacán, Guerrero y Nuevo León. Varias compañías aéreas emitieron alertas de viaje o interrumpieron sus vuelos.
Parte de la violencia se produjo en Guadalajara, la capital de Jalisco, un centro de 1,4 millones de habitantes que es sede de la Copa Mundial de fútbol de este año.
El domingo cundió el pánico en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, y se publicaron videos en las redes sociales en los que se veía al personal aeroportuario y a viajeros huyendo del edificio. Pero el aeropuerto y el gobierno federal mexicano dijeron que funcionaba con normalidad y que no había riesgo para los pasajeros.
La presidenta Claudia Sheinbaum instó a los mexicanos a mantener la calma. “Existe absoluta coordinación con gobiernos de todos los estados”, publicó en internet. “Debemos mantenernos informados y en calma”. Añadió: “En la mayor parte del territorio nacional se desarrollan actividades con plena normalidad”.
Al mediodía del domingo, Guadalajara se había quedado inquietantemente tranquila. Las calles estaban prácticamente desiertas y la mayoría de los comercios, incluidas las gasolineras, habían cerrado mientras los residentes permanecían en sus casas.
En todo Jalisco, las autoridades mexicanas informaron de una oleada de violencia que incluyó más de 20 bloqueos de vehículos en llamas y el incendio de varias sucursales estatales del Banco del Bienestar.
Los disturbios se extendieron rápidamente más allá. En centros turísticos como Cancún y Puerto Vallarta, los medios de comunicación locales informaron que se estaban incendiando supermercados, lo que ponía de manifiesto la rapidez con que se propagaban las consecuencias de la muerte de Oseguera.
En el norte, en la ciudad fronteriza de Reynosa, situada cerca a McAllen, Texas, las principales carreteras y entradas estaban bloqueadas con vehículos en llamas, según informaron los medios de comunicación locales.
Vanda Felbab-Brown, experta en grupos armados no estatales del centro de investigación Brookings Institution, dijo que la importancia del asesinato de Oseguera competía con la de la captura del líder del cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, conocido como “El Chapo”, en 2016, o la de su ex socio Ismael Zambada García, conocido como “El Mayo”, en 2024.
Lo que la muerte de Oseguera podría significar para el panorama criminal de México y para las redes de traficantes en el extranjero sigue siendo incierto. Igual se desconoce si el Cártel Jalisco Nueva Generación podrá mantener el dominio que ha compartido durante mucho tiempo con el cártel de Sinaloa.
“Nos encontramos en una situación realmente interesante, en la que el desmantelamiento interno de Sinaloa continúa y el CJNG puede estar entrando en su propio periodo de declive”, dijo Felbab-Brown, refiriéndose al cártel de Oseguera. El cambio, dijo, podría fortalecer la facción de Los Mayos dentro del conflicto interno de Sinaloa o abrir espacio para que surja un actor totalmente distinto.
Advirtió de que los primeros estallidos de violencia recordaban las repercusiones vividas en Sinaloa en 2019, cuando las fuerzas mexicanas capturaron a Ovidio Guzmán López, hijo de El Chapo. En cuestión de horas, pistoleros fuertemente armados paralizaron Culiacán, desatando tiroteos a plena luz del día y obligando al gobierno a liberarlo.
Dijo que la posibilidad de que la agitación se extienda aún más dependerá de si los líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación han establecido una línea clara de sucesión capaz de mantener unida a la organización o si la muerte de Oseguera desencadena la fragmentación y una nueva oleada de derramamiento de sangre.
El cártel creció hasta convertirse en una de las organizaciones de tráfico dominantes de México bajo el mando de Oseguera, luchando contra rivales en varios estados mientras movía drogas sintéticas, como cocaína, metanfetamina y, en los últimos años, fentanilo hacia Estados Unidos.
Es probable que su muerte mejore las relaciones del gobierno mexicano con Washington. Trump ha estado presionando a México para que combata a los cárteles con mayor contundencia y ha amenazado con ataques militares contra los grupos si no está satisfecho con los resultados.
Sheinbaum ha rechazado firme y repetidamente esa propuesta, afirmando que cualquier ataque estadounidense violaría la soberanía de México. Al mismo tiempo, su gobierno ha ampliado su cooperación con las agencias de seguridad estadounidenses, incluso en materia de inteligencia

Christopher Landau, subsecretario de Estado estadounidense y exembajador de Estados Unidos en México, felicitó a las fuerzas de seguridad mexicanas por matar a Oseguera. “Es un gran acontecimiento para México, Estados Unidos, América Latina y el mundo”, publicó en internet. “Los buenos somos más que los malos”.
Como parte del operativo, las fuerzas mexicanas capturaron a otros dos miembros del cártel, así como diversas armas y vehículos blindados, entre ellos lo que las autoridades describieron como “lanzacohetes capaces de derribar aeronaves y destruir vehículos blindados”.
Tres miembros de las fuerzas de seguridad mexicanas resultaron heridos en la operación, dijo el gobierno.
El Departamento de Estado estadounidense había ofrecido hasta 15 millones de dólares por información que condujera a la detención o condena de Oseguera, lo que refleja su condición como uno de los objetivos más buscados por Washington. Desde 2017, había sido imputado en múltiples ocasiones en Estados Unidos por cargos federales de narcotráfico.
Durante años había logrado eludir su captura, consolidando su reputación como uno de los líderes de los cárteles más escurridizos del mundo.
Miriam Castillo, Cyntia Barrera Díaz y Maria Abi-Habib colaboraron con reportería desde Ciudad de México,y Eric Schmidt desde Washington.
Jack Nicas es el jefe de la corresponsalía del Times en Ciudad de México y lidera la cobertura sobre México, Centroamérica y el Caribe.
