Oserí tiene el gusto y el honor de tener entre sus páginas electrónicas a la juvenil escritora, Isabel Jazmín Ángeles Huizard, quien nos comparte algunos sucesos y presentaciones de novedades editoriales que van figurando el contexto anual de la Feria Internacional del libro en Guadalajara
Por Isabel Jazmín Ángeles Huizard
Los niños que crecimos en los primeros años de la década de los noventa no tuvimos la oportunidad de acercarnos a los autores ni mucho menos a los ilustradores de los libros que leíamos. Casi todas las opciones de lectura eran traducciones españolas de autores extranjeros con un vocabulario que no se utilizaba en nuestra vida cotidiana, en un contexto que ayudaba a que desarrolláramos nuestra imaginación porque todo eran paisajes nevados y temperaturas bajo cero.
Por eso, cuando en 1996 M. B. Brozon ganó el Premio Barco de Vapor con su novela Casi medio año, inició una nueva era para los lectores: historias que no solamente sucedían en lugares conocidos sino con un lenguaje familiar, situaciones que cualquiera pudo haber experimentado y, sobre todo, personajes que se parecían a quienes veíamos por la calle y en los salones de clase.
El hecho de que se acerca su trigésimo aniversario es motivo de celebración. No solamente porque este texto sigue tan vigente como cuando se publicó por primera vez sino porque se ha editado una nueva versión acompañada de las ilustraciones de David Espinosa, El Dee.
En la presentación en la FIL Guadalajara la autora estuvo acompañada de su primer club de fans: sus colegas de la Escuela de escritores de la Sogem quienes le agradecieron por abrir el camino para ellos en la literatura infantil y juvenil. Ana Romero, Juan Carlos Quezadas, Javier y Antonio Malpica son algunos de los autores que han sido publicados tanto en SM como en las otras editoriales que han nutrido su catálogo en este rubro.
Las historias de todos ellos les hablan a los lectores mexicanos desde su propio lenguaje y contexto, ya sea que estén protagonizadas por abuelas con poderes sobrenaturales, por osos que sueñan y viajan, por hermanos que buscan a su padre o por un chico que debe reconocer y cazar demonios.
Ojalá que estas historias se sigan publicando para que los nuevos lectores puedan encontrarse en sus páginas.

La literatura infantil y juvenil toca todas las sensibilidades, independientemente de la edad cronológica que tengan los lectores, son textos que siempre nos enriquecen.