Cuento: Treinta libros pintaditos

Por Jesús Chávez Marín

Es que no soy muy buena manejanta, se disculpó Jade mientras batallaba para estacionar su Volkswagen dando tantos giros de volante como si trajera tráiler en vez de carro. Del King Kong nos fuimos por todo el centro platicando, tomando fotos y visitando los escasos museos que hallábamos, ya que por la pandemia casi todos están cerrados.

Cuando llegamos al Centro de Desarrollo Cultural, que está en la Calle Libertad, nos quedamos gratamente sorprendidos con la exposición de Teresa Capoulade, una pintora y fotógrafa de Guadalajara. Era una colección de treinta cuadros; la mitad en óleo y la otra mitad fotografías retocadas en computadora con técnicas digitales. La exposición se llamaba Treinta libros pintaditos.

En la ficha de la artista la vimos en foto y leímos su información profesional: tiene 35 años, nació en Casas Grandes, Chihuahua, estudió arte en la UNAM, residencia de un año en Nueva York; puso una escuela libre de pintura en Guadalajara, donde actualmente radica.

Además de admirar la destreza y original estilo de esta magnífica pintora, la exacta mirada de su arte fotográfico, a Jade le encantó el tema de la exposición: la literatura. Habíamos comentado en las horas de café que la mayoría de los pintores, escultores, fotógrafos, diseñadores, incluso los exitosos, casi no tenían disciplina de lectores, es más, algunos no leían ni el periódico, y que por eso sus composiciones solían ser pobres y de escasa imaginación: quijotes, tarahumaras de méxican curious, paisajes idílicos, cazuelas de Paquimé. En cambio aquí aparecía Juan Preciado platicando con su lejano hermano en los terregales que conducen a Comala; Madame Bovary con un frasquito de perfume donde había puesto veneno para suicidarse; Artemio Cruz en su lujosa cama de moribundo delirando de cuando fue revolucionario y luego banquero y luego patriarca en un nudo de víboras; el demasiado y muy demasiado anciano presidente que gobierna todo el Caribe con mano temblorosa en la novela de Gabriel García Márquez y así: treinta escenas maravillosamente contadas en los relatos visuales de una gran artista de pleno siglo veintiuno (como lo es, por cierto, Jade, excelente escritora también joven y además, al contrario de lo que dice, muy buena manejanta).

 

About Author

Deja un comentario