Cuento: Lady Xiaoyu

Por Jesús Chávez Marín

Dime qué esperas precaria finca de adobe para llorar, escribió Lady Xiaoyu en
un arrebato de inspiración con influencia de la canción Bonita finca de adobe,
de Ramón Ayala. A Enrique Servín, ínclito profesor del Taller Literario de
Huejuquilla, quien jamás había escuchado al as del acordeón, le pareció
magnífico.

─Lady Xiaoyu, te volaste la barda. Ese texto es todo un haikú digno de Basho,
de Chiyo, de Issa. Qué bárbara ─exclamó en medio de la sesión, porque
además de entusiasta venía un poquito tomado.

─Perdone, profesor, ¿qué es un haikú? ─preguntó ella, asombrada de su
propia audacia.

El profesor se le explicó todo con paciencia oriental y con lujo de detalles.

Desde ese día memorable, Lady Xiaoyu se ha dedicado a leer su poema de la
finca de adobe en treinta y nueve encuentros de escritoras, algunos incluso
organizados por ella misma.

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