Desprecio y agresión a migrantes en Chihuahua

Por Jaime García Chávez

La persecución de migrantes en el centro deportivo Pistolas Meneses ubicado al norte de la ciudad de Chihuahua y donde se encuentra una terminal de autobuses, demuestra que el Estado no tiene respeto por los derechos humanos en un tema tan delicado como la migración hacia los Estados Unidos.

Se trata de personas que han sido vulneradas en su tierra, y aquí, que se supone un país de libre tránsito, les repiten la dosis.

Los agentes del Instituto Nacional de Migración, apoyados por la policía municipal, no se detienen ante infantes ni mujeres, y eso ha contribuido a la irritación, que en este caso llegó al intercambio de golpes y a múltiples detenciones.

Prácticamente estamos ante la realización de razias que demuestran que aparte de lo inhumano de estos mecanismos de deportación, las autoridades mexicanas hacen el trabajo de contención que no les corresponde, en beneficio de los Estados Unidos, en especial del gobierno republicano racista y supremacista del gobernador Greg Abbot de Texas, amigo de la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos.

A decir de algunos testigos, porque no hay una información oficial del INM o del municipio, hubo varias detenciones, sin que se sepa en qué pararon; es decir, si los recluyeron en algún sitio o si los deportaron a sus respectivos países en absoluta estado de indefensión.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos está más preocupada por la incertidumbre de quién será su próximo presidente que de estos casos en los que la violación a los derechos humanos es cometida en grado de abuso de autoridad.

Es exigible información pública y confiable al respecto.

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