Senda de los misioneros 2025

Nuestros muertos, nuestros vivos, nuestra alegría de seguir caminando juntos

 

Por Gabriela Gil Veloz

Cada año es reinventar la senda con nuevas personas y circunstancias.

Algunos integrantes de la senda hicieron acciones para reunir fondos: organizaron un rodeo, rifaron una tele, una batería de cocina, dinero, vendieron pollos.

Mucho ánimo y trabajo arduo.

Nuestro primer obstáculo fue una matanza que hubo en san Borja 3 semanas antes de la senda, algunos desistieron, otros nos mantuvimos seguros y confiados “todo nos sale bien”, “nosotros caminamos por la paz”.

Los de Chihuahua nos iríamos en dos trocas, en la de Carlos Santos y en la de Chava. Chava pasó el día de muertos en San Ignacio y se le descompuso la troca. Así que los cuatro: Carlos Santos, Rafael Calderón, Nacho Becerra y yo nos acomodamos en la troca de Carlos. Aquí vamos…

 

Santa Ana

Los de Carichí y Cuauhtémoc nos esperaron en el Mirador para llegar juntos a Santa Ana, una troca de redilas amarilla, y otras más con los caminantes de este año.

Tere me dijo que Elvira, hermana de Carlitos, acababa de fallecer. Carlos no dijo nada, solo se subió a la caja de nuestra troca con Rafael y Nacho.

Tere organizó la comida, carne con papas, tortillas. Al poco tiempo llegaron los de Bakiachi en una van de la SPyCI.

¡Este año estamos de fiesta en esta senda! Los hombres de Bakiachi se adornaron con sus capas de flores, sus coronas con secuencias de chaquira y su porte. Los músicos con el violín, el atardecer… lo teníamos todo; la danza de los matachines de Bakiachi para comenzar la senda 2025. Cuánta paz, cuánto gozo, cuánta expansión del espíritu.

Nuestro primer círculo de paz y a dormir.

 

Santa Ana – San Borja – Cerro Agujerado

Subiendo una loma dorada de pastizal, sentí lo bien que estábamos los 40 en el monte, lo bien que se sentía el grupo caminando, la organización suave y orgánica. Los miraba a todos, subiendo, su cadencia.

  • Siento muy bien a la senda este año – me dijo Carlos como si escuchara mis pensamientos
  • Eso mismo pensaba y sentía

Dicen que cuando las personas pasan mucho tiempo juntas se empiezan a sentir igual.

Reyna nos sorprendió con su llegada a San Francisco de Borja, nos esperaba con panes coloridos, así como su presencia y alegría.

Tere nos sorprendió con chiles rellenos para la cena al pie del Cerro Agujerado. Gracias a todo el empeño y el esfuerzo de las cocineras, Chenda, Josefina, Chely.

 

Cerro Agujerado – Boréachi

Emprendimos antes del alba, con frío y la confianza en nuestro caminar.

Al bordear Tepórachi nos detuvimos a descansar…

Esta vez no subimos los pequeños cerros asoleados, tomamos un nuevo camino, Felipe, nuestro guía feliz nos encabezaba.

El nuevo camino se tornó mágico, con agua corriente, con una vegetación viva, dejamos las espinas desérticas del llano. Entramos en un oasis de agua corriendo del arroyo, una cascada, el Cañón arbolado de Rechánachi.

Era la primera vez que andábamos por ese camino, lo disfrutamos como niños, Gretel y Evelyn nos recordaban cómo, cantando “Soy una serpiente que andaba por el bosque buscando una parte de su cola, ¿quiere usted ser una parte de mi cola?”

Cruzamos el arroyo una y otra vez, Carlos dijo “ya perdimos el chiste de cruzar el arroyo, ya no tomamos fotos, ya no grabamos”. Evelyn y Gretel con los pies mojados se metían para darnos la mano y ayudarnos a cruzar. Cholo y Jorge no se metían al arroyo pero de igual forma nos ayudaron a cruzar una y otra vez. Un grupito de jóvenes rarámuri de Bakiachi hacían punta, unos más en medio y Poncho, gobernador de Bacabureachi era nuestro guardián, cuidando que nadie se quedara detrás.

En un momento se nos perdió Felipe, no sabíamos si íbamos en el camino correcto porque nunca habíamos caminado por este cañón. Felipe como vio que ya casi habíamos llegado, se desvió a una poza para bañarse. Un poco de preocupación rondo por el grupo, en una media hora los muchachos nos dijeron que estábamos en el lugar correcto, que Felipe solo fue a tomar un baño

Cansados de andar, de cruzar el arroyo, al fin llegamos al encuentro con el profe Marcelino que nos llevó con Tere.

Aunque cansados, prevalecía nuestra felicidad de experimentar desde adentro el cañón de Rechánachi, una alegría que compartíamos. Creímos que estábamos perdidos, sin embargo, estábamos viviendo uno de los mejores días de la senda.

Al llegar nuestro rinconcito de paraíso en Boréachi, una sorpresa más, Toño con su hermana y su cuñado se nos unían al camino. Qué afortunados somos de tenernos, de haber compartido varias sendas juntos.

Como es costumbre, varios nos bañamos en el arroyo.

 

Boréachi – El Tablero

Fuimos por la troca de Carlos Santos a San Francisco de Borja, nos recibió Víctor Molina con sus hermanas que estaban de visita. Recordamos a sus papás que estuvieron en la fogata de Boréachi en la primera senda 2021. Tienen enmarcados sus reconocimientos.

Seguimos a Cuauhtémoc y luego a Carichí. Encontramos a Chava y juntos subimos al Tablero.

En la fogata compartimos como llegamos a la senda y cuántos años hemos ido. Palabras de luz, amor y compañerismo brotaron.

 

El Tablero – Carichí

Caminamos despacio, tomando descansos, disfrutando cada paso, como si no quisiéramos que la senda terminara.

Las sorpresas que fueron llegando con los días, Reyna en San Borja, Toño en Boréachi, Chava en El Tablero, don Chu, Tere y Andrés que vinieron a recibirnos a la pista

Los regalos inesperados, las niñas, Gretel con sus 9 años, Evelyn con 13, Berenice una jovencita rarámuri de Murichiki con 16

Llegamos a la pista, Felipe nos organizó, los rarámuri enfrente.

Los matachines de Narárachi nos esperaban en la pista, ellos nos abrieron camino con su música y su danza la entrada a Carichí. Casi que no lo puedo ni creer, no sabía si estaba soñando, me brotaban lágrimas de gratitud. Nos recibió la gente y un arco de pino, los amigos de Bawinokachi en sus puestos de Sembrando Vida, abrazos, reencuentros y júbilo. Ramoncita y Martha con su grupo de matachines. Como si todo estuviera perfectamente planeado para reencontrar antiguos amigos de la senda.

 

Los días en Carichí

Don Chu dice que él se siente muy a gusto cuando camina, a veces en la vida un se siente chiquito, apagado y cuando él camina siente expansión

Le llevé una playera de la senda a doña Ramoncita dijo de inmediato “¿Cuándo me la pongo?” con alegría y energía.

Esta senda empezó con 15 caminantes en 2021, este año fuimos 40.

Gracias a todos los que caminamos, gracias a todos los que lo hicieron posible. 350 años y contando, 350 años y con tanto!

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