León XIV mostrado su “gran preocupación por las noticias sobre el incremento de tensiones entre Cuba y los Estados Unidos” y ha llamado a una tregua olímpica en vísperas de la inauguración de los Juegos de Invierno
Por José Lorenzo | Religión Digital
“En el monte, Cristo entrega a los discípulos la ley nueva, que está escrita en los corazones, ya no en la piedra; es una ley que renueva nuestra vida y la hace buena, aun cuando ante el mundo parezca fracasada y miserable”: Así ha glosado esta mañana León XIV, desde la ventana del Palacio Apóstolico en su meditación previa al rezo de la oración mariana del ángelus, el pasaje evangélico de las bienaventuranzas.
“Quien espera que los prepotentes sean siempre dueños de la tierra, permanece sorprendido ante las palabras del Señor. Quien está acostumbrado a pensar que la felicidad pertenece a los ricos, podría creer que Jesús sea un iluso”, abundó el Papa, que recordo que “Jesús ilumina el sentido de la historia; no la que escriben los vencedores, sino la que Dios realiza salvando a los oprimidos”.

En este sentido, recordó al papa Francisco, quien, en 2019, en su meditación pervia al ángelius, había alertado ante “«los profesionales de la ilusión. No hay que seguirlos, porque son incapaces de darnos esperanza». Dios, en cambio, da esta esperanza sobre todo a quien el mundo descarta como desesperado“.
“Las Bienaventuranzas son para nosotros una prueba de la felicidad, llevándonos a preguntarnos si la consideramos una conquista que se compra o un don que se comparte; si la reponemos en objetos que se consumen o en relaciones que nos acompañan”, indicó el Pontífice, que acabó su reflexión afirmando que, racias a Dios, “la amargura de las pruebas se transforma en la alegría de los redimidos. Jesús no habla de una consolación lejana, sino de una gracia constante que nos sostiene siempre, sobre todo en la hora de la aflicción”.
A la hora de los saludos a los peregrinos que se concentraban en la plaza de San Pedro, iluminada por el sol tras la lluvia de las últimas horas en Roma, el Papa realizó una serie de destacadas reflexiones. Así, comenzado asegurando haber recibido “con gran preocupación noticias sobre el incremento de tensiones entre Cuba y los Estados Unidos, dos países cercanos”. “Me uno al mensaje de los obispos cubanos invitando a todos los responsables a promover un diálogo sincero y eficaz para evitar la violencia y toda acción que pueda incrementar el sufrimiento del querido pueblo cubano. Que la Virgen de la Caridad del Cobre asista y proteja a todos los hijos de esta amada tierra”, señaló.
Igualmente, el Papa tuvo palabras de recuerdo “por las numerosas víctimas del derrumbe en una mina en el norte de Kivu, en la República Democrática del Congo”, un “pueblo, que sufre tanto”, y pidió oraciones “por los difuntos y por quienes sufren a causa de las tormentas que en los días pasados han golpeado Portugal e Italia meriodional, y no nos olvidemos de las poblaciones de Mozambique, gravemente afectadas por las inundaciones”.
Tregua olímpica
“Hoy, en Italia –añadió–, se celebra la Jornada Nacional por las víctimas civiles de las guerras y de los conflictos en el mundo. Esta iniciativa es lamentablemente actual, cada día, de hecho, se registran víctimas civiles de acciones armadas que violan abiertamente la moral y el derecho. Los muertos y los heridos de ayer y de hoy serán honrados cuando se ponga fin a estas intolerables injusticias”.
A continuación, el Papa recordó que “el próximo viernes se iniciarán los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán Cortina, a los que seguirán los Juegos Paralímpicos. Dirijo mi deseo a los organizadores y a todos los atletas que estas grandes manifestaciones deportivas puedan constituir un fuerte mensaje de fraternidad y puedan reavivar la esperanza de un mundo en paz. Este es también el sentido de la tregua olímpica, una antigua costumbre que acompaña a los Juegos. Deseo que todos los que tiene en el corazón la paz entre los pueblos y tienen autoridad, puedan realizar en esta ocasión gestos concretos para que se ponga en marcha ya el diálogo”.

