"No tenía nada en contra de los jesuitas": Montano se declara inocente del asesinato de Ellacuría

Por Jesús Bastante/ Religión Digital

EspañaEl ex coronel Montano se llama Inocente. Y así se declaró este miércoles, durante su declaración en el juicio por el asesinato de Ellacuría y sus compañeros jesuitas en El Salvador en noviembre de 1989. Un testimonio en el que, acogiéndose a su derecho, únicamente respondió a las preguntas de su abogado defensor.

No quiso Montano responder a las cuestiones planteadas por Fiscalía ni acusación particular, que sí lograron que los magistrados no admitieran a trámite las protestas de la defensa que esgrimía que el juicio no podía celebrarse porque los jesuitas no eran ciudadanos españoles (tenían doble nacionalidad), que el hecho ya había sido juzgado en El Salvador, o que los hechos ya habían prescrito. Por pedir, trató de recusar al juez instructor, Eloy Velasco, a quien acusó de parcialidad por haber dado cursos en la Universidad de Deusto (de la Compañía de Jesús), o participar en actos de homenaje a Ellacuría.

Funciones “meramente administrativas”

Se presentó Montano, Inocente, en silla de ruedas, con la mascarilla puesta y con ciertos problemas de percepción y dificultades de audición, aunque la declaración preparada con su abogado fue muy clara. Él no formaba parte del Estado Mayor, no tenía competencias sobre el Ejército, y sus funciones eran “meramente administrativas”

En los días que mataron a los jesuitas, existía “una amenaza muy grave contra la seguridad” del país por parte del FMLM, y fuerzas paramilitares, apuntó el ex coronel, quien quiso descargar cualquier responsabilidad en la masacre, frente a las pruebas que lo incriminan y por las que se le reclaman 150 años de prisión.

En su declaración, calificó de “lamentable” el asesinato de los padres jesuitas, y negó cualquier vinculación criminal en ‘La Tandona’, la promoción de militares de la que se estima surgieron los que instigaron el asesinato de los religiosos de la UCA. “Nunca vulneramos las leyes, fuimos cumplidores de los mandatos, no ejercimos acciones terroristas”, señaló, en referencia a La Tandona.

“No se indicó asesinar a los jesuitas”

Sobre lo sucedido en 1989, Montano declaró que el país se encontraba en situación de “práctica guerra civil”, promovida por el FMLN, y por “un sindicalismo infiltrado por la izquierda en las universidades” para “desprestigiar la acción del Gobierno”.

“Quisieron tomar a la ciudadanía como escudo”, subrayó, indicando que “un grupo reducido del batallón Atlacatl acudió, autorizado por el general Benavides, del Estado Mayor”, para “investigar” la presencia de subversivos y “erradicar la amenaza”.

“Yo asistí a una reunión nada más, el 15 de noviembre (cuatro días antes) cuando ya el ministro, los viceministros y los comandantes nos reunieron para informar al presidente de lo delicado de la situación. No se indicó asesinar a los jesuitas en esa reunión”

“Yo no tenía nada en contra de los jesuitas. El licenciado Ellacuría era una de las personas más allegadas al presidente”, apuntó Montano, quien aseguró que “militarmente no hubo nunca pretensiones de hacerle daño a él, a la Iglesia o a la universidad (…). No se tenía una conciencia clara de que estuvieran participando con el FMLN, política ni militarmente. A pesar de que sí hubo fotografías de curas jesuitas metidos con los guerrilleros, como Jon Sobrino”.

“Siempre pensé que había sido el FMLN”

¿Trató usted de encubrir los asesinatos? “No. Es más, colaboré para decirle al presidente de que la investigación se condujera con la ayuda internacional, que pidiéramos al EEUU ayuda, incluso al Gobierno español asesoría. En ningún momento ni el Gobierno ni el alto mando estuvimos de acuerdo con esa situación. En lo personal, siempre pensé que había sido el FMLN. No hubo por mi parte una acusación en contra de la UCA”, añadió el acusado.

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De acuerdo con el ministerio público, Montano, que por aquel entonces ostentaba el cargo de viceministro de Defensa de El Salvador, no solo participó en los asesinatos sino que también formó parte de “la decisión y diseño” de los asesinatos, así mismo organizó junto a otros militares “una estructura paralela, al margen de la legalidad, que alteró gravemente la paz pública, provocando un estado de terror en la población”.

Montano ha sido el primer militar en llegar a juicio por la matanza acontecida el 16 de noviembre de 1989 en el campus de la Universidad Centroamericana (UCA), pues la Corte Suprema de Justicia Salvadoreña rechazó la entrega de los militares que se encontraban aún en el país.

La acción fue ejecutada por el ahora proscrito batallón Atlacatl, que tiroteó a los religiosos españoles Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín-Baró, Segundo Montes, Amando López y Juan Ramón Moreno, el salvadoreño Joaquín López y a la mujer y la hija del guardián de la universidad, Elba y Celina Ramos.

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