Los otros datos de AMLO: 48 mil mentiras


Por Francisco Ortiz Pinchetti

— Se necesita de veras ser muy ocioso para ponerse a contar las mentiras que el Presidente de México dice en cada una de sus “mañaneras”, desde el púlpito de Palacio Nacional. ¿A quién le importa que en cada una de esas sesiones el mandatario profiera supuestamente ante la prensa nacional un promedio de 83 mentiras? Es verdaderamente inconcebible que haya una organización dedicada a tan aburrida contabilidad y que haya llegado a la suma de 48 mil mentiras vertidas en lo que va del actual sexenio: 52 meses.

¿Para qué tan inútil estadística?

No son pocos los mexicanos, hay que aceptarlo, que consideran un ejercicio excepcional de transparencia el que cada mañana el tabasqueño conteste las preguntas de los reporteros en una conferencia de prensa en vivo y en directo. Excepcional, afirman. Ejemplar, sin duda. Tal vez es el único caso en el mundo –en el mundo, sí— de un jefe de Estado salga a dar cuenta ante los medios de comunicación de su país, y eventualmente de cualquier medio extranjero. Desde el inicio de su Gobierno hasta el 31 de marzo pasado, AMLO habría comparecido ante el escrutinio severo de la opinión pública 548 veces. Encomiable.

Y se la creen.

Resulta sin embargo que, según el conteo –ocioso, como he dicho— de SPIN-Taller de Comunicación Política, recogido por la organización civil Signos Vitales Pulso de México, en el informe titulado “El valor de la verdad. A un tercio del sexenio” divulgado apenas este jueves, el del inquilino de Palacio no es un ejercicio precisamente ejemplar.

Según su informe, el Presidente Andrés Manuel López Obrador habría mentido en promedio unas 85 veces en cada conferencia de prensa mañanera, por lo que del 3 de diciembre de 2018 al 31 de marzo de este año el titular del Ejecutivo mexicano ha realizado más de 48 mil afirmaciones no verdaderas. Así.

Considera además, quién sabe con qué objeto, que el Presidente recurre a medias verdades y datos no verificables para no abordar temas como la pandemia, rezago educativo, deserción escolar, militarización del país, crisis económica y energías limpias.

Son sus célebres “otros datos”.

Y advierte que en sus más de dos años de Gobierno, López Obrador haya más que duplicado las 23 mil mentiras que The Washington Post le contabilizó a Donald Trump, expresidente de Estados Unidos, en todo su mandato. “Estos dos años del Gobierno de la autollamada 4T se han caracterizado por una pérdida del valor de la verdad, por el uso frecuente y sin recato de mentiras, medias verdades y datos no verificables sobre la situación del país, para no abordar temas como la pandemia, rezago educativo, deserción escolar, militarización y energías limpias…”

Además, los datos arrojan que las frases más dichas por el titular del Ejecutivo en dicha conferencia son: Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) con 295 menciones; Instituto Nacional Electoral (INE), con 167; Estoy/Estamos optimistas, con 153; Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) con 69, Toco madera con 6; y, Por fortuna, con 41.

La pura verdad es que, cuando menos a mí, no me asombran estos hallazgos. Desde un principio constaté que el aprendizaje que tuvo durante sus cinco años como Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, dotaron a López Obrador de una destreza inusitada para mentir y evadir preguntas incómodas. Su táctica favorita es la descalificación fulminante del medio que publique alguna información para él incómoda: no contesta, no aclara, no refuta con información, no hace uso de su derecho de réplica, que tanto esgrime. Descalifica y punto.

Un ejemplo quizá menor, pero tan reciente como este jueves, fue el de un reportaje publicado por el portal de El País –uno de los medios en español más prestigiados del mundo– sobre el adiestramiento de niños en apoyo a las guardias de autodefensa en una localidad de Guerreo. El mandatario no refutó la información. En cambio, a su modo, dijo: “¿Saben quién hizo el reportaje? ¡El periódico El País!, que es un boletín (sic) que defiende a las empresas españolas que hacían su agosto en México durante el periodo neoliberal”.

Es su estilo.

Me parece que es demasiado obvia la falacia de las llamadas “mañaneras”, verdaderos montajes en los que participan a menudo supuestos “reporteros” a quienes se instruye para hacer preguntas cómodas, inocuas o francamente intencionadas para que el Presidente golpee o descalifique a los que llama sus “adversarios”, incluidos la prensa no cooptada, los grupos empresariales, los periodistas críticos, los intelectuales y, ahora más que nunca, las autoridades electorales y en particular el INE y su consejero presidente, Lorenzo Córdova Vianello.

Lo que sí me sorprende es la severidad de la conclusión directa y fundamentada acerca de la verdadera naturaleza de esas “comparecencias” ante los medios. “La verdad es uno de los valores más importantes en las relaciones humanas y es también, tristemente, uno de los que más se han denigrado, manoseado y maltratado por parte del Gobierno federal a través del Presidente de México”, plantea. Y sostiene que la mañanera en Palacio Nacional lejos de aportar información veraz y fidedigna, es un “montaje profesional” en el que el tabasqueño responde a una batería de preguntas a modo.

“El país se prepara cada mañana para escuchar el mismo guión de falsedades, verdades a medias, combinación de acusaciones, datos no verificables y denostaciones en contra de detractores, así como la interminable lista de promesas incumplidas”, refiere la ONG en su informe. “Detrás de todo este montaje se encuentra una verdad incuestionable: el Gobierno mexicano no ha sabido cómo dar resultados visibles y perceptibles en una diversidad de temas que aquejan a la sociedad mexicana, empezando con los que están relacionados directamente con COVID-19”.

Válgame.

DE LA LIBRE-TA

REVELACIONES. Hace un par de días, Presidente nos sorprendió con el anuncio de que está escribiendo un libro sobre sus relaciones con el expresidente estadunidense Donald-Trump, en el que cuenta “cosas que no se saben”. Y ya que está en plan de hacer revelaciones, es ocasión de pedirle con todo respeto que escriba también un libro –o de pérdida un folletín– sobre sus relaciones, conversaciones y ¿acuerdos? con el expresidente mexicano Enrique Peña Nieto, sobre todo en las últimas semanas de su campaña presidencial de 2018. ¿Vale?

@fopinchetti

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