En plena emergencia sanitaria, más de 350 feminicidios en México

Por Jordana González/ Contralínea

— En tiempos de pandemia, la violencia hacia las mujeres y niñas se ha recrudecido: entre el 28 de febrero y el 13 de abril, 367 fueron víctimas de feminicidio, indican datos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. En contraste, el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 cobró la vida de 100 mujeres en el mismo periodo, “lo que evidencia que el machismo es más destructivo que la Covid-19”, lamenta la doctora Aimeé Vega Montiel, comunicóloga e investigadora feminista.

En el periodo de confinamiento por la pandemia, en los 69 espacios de prevención, atención y protección integrantes de la Red Nacional de Refugios (RNR) se incrementaron 50 por ciento las solicitudes de ingresos.

La organización informó que al 18 de mayo se incrementó 77 por ciento el número de mujeres, niñas y niños atendidos en comparación al mismo periodo en 2019. También detalló que todas las mujeres sufrieron violencia psicológica; además, el 49.47 por ciento, padeció violencia física; 43.37 por ciento, económica; 17.62 por ciento, sexual; y 4 por ciento sufrió intentos de feminicidio. La RNR indicó que el ciento por ciento es víctima de violencia en el ámbito familiar.

La psicóloga Wendy Figueroa Morales –directora general de la RNR– considera “preocupante” la suspensión de actividades por la pandemia de instancias gubernamentales esenciales para prevenir y combatir la violencia contra mujeres y menores.

Y es que en este contexto de la Jornada Nacional de Sana Distancia es cuando más violencia de este tipo se ha registrado. Tan sólo en marzo pasado se reportaron 64 mil 858 llamadas por violencia intrafamiliar al número de emergencia 911; por abuso sexual se registraron 545; por violación 395 y por violencia de pareja 22 mil 628, revelan datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Además, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio señala que en promedio 10.54 mujeres son asesinadas al día en México, con base en datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública que indican que de enero a marzo fueron asesinadas 960 mujeres. De ese total, sólo 240 se han investigado como feminicidios.

Esta situación de vulnerabilidad en la que se encuentran millones de mujeres y niñas se agrava por la suspensión de los poderes judiciales encargados de protegerlas, observa la doctora Vega Montiel. De acuerdo con la organización Equis Justicia para las Mujeres, el 84 por ciento de los poderes judiciales suspendieron actividades por la contingencia sin haber contemplado el funcionamiento de recursos legales para prevenir y atender la violencia contra las mujeres.

Aún con la violencia de género disparada e instancias de los poderes judiciales encargadas de atender los casos de violencia de género cerradas, la RNR operó sin recursos hasta el 28 de abril pasado.

Luego de que la Red exigiera durante el primer mes de confinamiento la liberación de los recursos a la Secretaría de Hacienda, los refugios del país “cuentan con la primera ministración del Presupuesto de Egresos de la Federación de 2020, destinado para continuar brindando atención integral y protección a mujeres en situación de violencia y, en su caso, hijas e hijos”, indicó la RNR en un comunicado.

Para la psicóloga Wendy Figueroa Morales –directora general de la RNR–, resulta llamativo el hecho de que la Secretaría de Hacienda haya incrementado el presupuesto para el plan de contingencia por el coronavirus y que haya detenido la liberación de recursos etiquetados previamente.

En un mes de la puesta en marcha de la campaña “Aislamiento Sin Violencia, ¡No estás sola!” de la RNR, la asociación civil informó que del 17 de marzo al 20 de abril brindó orientación y atención vía remota a través de líneas telefónicas y redes sociales a 2 mil 633 personas, de las cuales el 76.26 por ciento fue mujer. Durante ese periodo, la Red realizó siete traslados al interior de la República y cuatro rescates de mujeres y sus hijas e hijos.

La asociación civil de los refugios, junto con escuelas, colectivas feministas y grupos de mujeres han creado espacios virtuales donde se teje la sororidad, como el caso de la unión de Luna, escuela de pensamiento feminista; y la colectiva El Aquelarre de Salem, quienes abrieron la línea de “Apoyo emocional telefónico para mujeres en crisis” vía WhatsApp (5565767815.), de la que forma parte la psicóloga Elisa Hernández Blengio.

Elisa Hernández explica que en esta red hay quienes prefieren comunicarse por mensaje de texto en vez de llamada, “para que el esposo no se dé cuenta de que habla sobre las violencias vividas en su casa. Tal forma de contención sirve para bajar los niveles de angustia”.

Estas atenciones emocionales vía remota, sin embargo, no fueron creadas para seguir un tratamiento. En opinión del psicoanalista Mauricio González, éstas sirven “para encausar un malestar que en algún momento no esté teniendo buen curso o que se esté saliendo de cause”.

Para la directora general de la Red, al gobierno federal no se le pide poner al mismo nivel de importancia la pandemia con el combate de la violencia hacia las mujeres, sino lo que se exige es que no invisibilice “que la violencia contra las mujeres mata”.

Estrategias de seguridad en el hogar

Desde la Red Nacional de Refugios las recomendaciones hacia las mujeres en aislamiento con su agresor es crear redes de apoyo sólidas, a través de grupos de WhatsApp, Telegram, Instagram; es decir, grupos a donde puedan mandar un icono clave para cuando estén en una situación de riesgo, así quienes participan en del grupo llaman a la policía o, si lo consideran pertinente, acudan al domicilio para detener la situación de violencia.

En caso de que se pida ayuda del exterior con el uso de las nuevas tecnologías podría llamarse a la policía para que acuda al auxilio. Sin embargo, la forma de actuación más efectiva sólo la saben las mujeres que comparten espacios con el agresor. Ellas saben si se trata de un tipo de agresor que ante la presencia de terceros se tranquiliza y se vuelve totalmente pasivo o si es uno que no tiene ninguna reserva ante la presencia de otras personas.

La psicóloga Figueroa Morales añade que si la situación de violencia se sale de control y se desencadena un evento violento mientras están en casa, es recomendable no estar en lugares que pudieran facilitar el daño hacia ella o sus hijos. Por ejemplo, la cocina o cerca de las ventanas, que son lugares que pudieran dar pie a otras agresiones.

Asimismo, dice que en la primera oportunidad que tengan deben salir del hogar. Para ello es fundamental que lo hagan con documentos oficiales, medicina, una carga extra de batería para el celular y, si se puede, con un poco de efectivo para poder salir y pedir auxilio.

“Ahora con las nuevas tecnologías, si ellas no pudieran sacar sus documentos, es momento de digitalizarlos, de tener fotografías en el celular, mandarlos a un correo electrónico seguro para que si, por cualquier situación, no pudieran prepararlos previamente, los lleven [digitalmente] en los móviles quienes tengan la posibilidad de hacerlo”.

La actuación tiene que ser colectiva, reitera la experta en atención a víctimas de violencia, porque habrá mujeres que se enfrenten a que el agresor esté en la casa y no puedan hacer llamadas telefónicas. En esos casos, la directora de la Red insta a los vecinos a actuar si se escuchan gritos, insultos, golpes, que llamen a la patrulla. Además recalca la importancia de las denuncias anónimas en tales situaciones.

Al respecto, la psicóloga Sandra Triay García explica que para sumarse a la cero tolerancia de violencia contra las mujeres en los hogares hay estrategias como o “ir a tocar la puerta” con pretextos –así como de: “me regalas azúcar”–, “para romper la situación de violencia”.

En cuanto a las recomendaciones hacia la niñez están: identificar los lugares de mayor seguridad dentro de la casa, cuidando que no haya objetos punzocortantes. Será necesario que busquen, de la mano de la persona violentada, sitios donde poder esconderse y estar en silencio hasta que llegue la ayuda.

De acuerdo con una infografía hecha por la Red, es importante charlar con los hijos sobre las personas confiables a quienes poder llamar si hay escenarios violentos; si la edad lo permite, enseñarle a comunicarse con la línea del 911, a enviar mensaje de auxilio por teléfono celular o buscar ayuda con vecinos. Incluso configurar planes de seguridad en conjunto utilizando juegos como “qué haría si…”

Mejorar la convivencia en el hogar para reducir violencia

Organizaciones como Saved the Children, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos han publicado textos sobre cómo mejorar la convivencia en las casas durante el confinamiento, como crear rutinas, hacer actividades en colectivo (padres e hijos). Sin embargo, aunque son buenas herramientas los materiales están dirigidos hacia un sector poblacional: la clases privilegiadas. “Son buenas herramientas, el tema –y donde nos seguimos quedando cortitos– es cómo llega a la población que lo necesita, cómo se resguarda”, observa la psicóloga Edith Escareño Granados.

Agrega que muchos materiales van dirigidos a hogares que tienen luz, internet o que hay un uso de la tecnología a favor de buscar información y saber cómo afrontar lo que va pasando. “Pero si pensamos en una población que no cuenta con esos recursos el tema sigue siendo cómo se transmite y cómo llega esa información a los niños, niñas y a las mujeres que los necesitan para pedir ayuda, para poder hacer algo con los agresores”.

La psicóloga reflexiona que si el material va dirigido hacia los agresores, el panorama se torna más complejo: “Cómo les hacemos llegar, de quien depende tomen esas estrategias para dominar, manejar su ira, expresarla de otra manera que no sea la violencia”.

Por ello, las expertas critican la falta de visión respecto de las violencias en las instituciones de gobierno. Por ejemplo, el discurso familista empleado no sólo por el presidente Andrés Manuel López Obrador sino también por la titular del Instituto de las Mujeres, Nadine Gasman, quien ha llamado a que “se expresen emociones positivas dentro del hogar” y por la secretaria Olga Sánchez Cordero de “reencontrarse con la familia”.

Wendy Figueroa critica ese discurso de “disfrutar a la familia” en estos tiempos, porque las palabras bonitas no sirven para reducir los niveles de violencia. “Es un mensaje muy romántico, muy lindo de digamos palabras bonitas [… pero] esa no es la realidad de todas, todos los mexicanos”.

Para ella, el mensaje que debe existir es uno de prevención, de cero tolerancia a cualquier tipo de violencia contra las mujeres, de establecer relaciones igualitarias, una distribución equitativa de las labores en el hogar.

Para la psicóloga Escareño Granados, coautora del documento “Yo sólo quería que amaneciera. Impactos psicosociales del caso Ayotzinapa”, es fundamental denunciar y sacar de lo privado estas violencias, desde la supervisión y exigencia durante la contingencia para que las instituciones hagan su trabajo.

Por más buenos deseos de no impunidad y no violencia que se tengan lo más importante es pasar a la acción, pues, considera que si sólo hay buenos deseos la violencia “sigue pasando y continuará si se oculta y si se sigue negando desde las grandes esferas de poder. En estos momentos [negarlo] no ayuda a resolver nada”.

Llamadas de auxilio de mujeres en riesgo, en aumento

Al 18 de mayo, la Red Nacional de Refugios informó las estadísticas de llamadas y mensajes de solicitud de apoyo a causa de violencias familiar recibidos en los refugios:

  • Incremento del 80 por ciento; no obstante, en las últimas semanas de mayo hubo una disminución existiendo un nuevo fenómeno: el 19 por ciento de las llamadas y mensajes de auxilio fueron realizados por alguna red de apoyo de la mujer víctima al no poderse comunicar por la presencia del agresor.
  • El 44 por ciento fue de la Ciudad de México y el Estado de México, seguidos del 25 por ciento de Chiapas, Coahuila, Hidalgo, Michoacán, Nuevo León, Morelos y Veracruz.
  • El 20.21 por ciento de las mujeres ya había solicitado anteriormente apoyo a otra instancia, pero no recibió la ayuda esperada.
  • El 48 por ciento de las hijas e hijos de las mujeres que solicitaron apoyo también fueron víctimas de agresiones dentro de sus casas durante el periodo de confinamiento.

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