COVID-19: entre la prudencia y la indolencia

Por Francisco Ortiz Pinchetti

— Sorprende –y preocupa– la pasividad con la que el Gobierno mexicano reacciona ante la ya declarada pandemia mundial del coronavirus. Mientras cada vez más países del mundo, incluidos varios latinoamericanos, toman medidas drásticas para atajar el crecimiento del problema, en México mantenemos básicamente la misma posición preventiva de hace ocho días, cuando que en sólo 24 horas el número de casos comprobados pasó este miércoles de siete a 12, es decir, creció en un 70 por ciento.

Nadie estaría de acuerdo por supuesto en crear un clima de zozobra entre la población, pero otra cosa es tomar medidas pertinentes, aun cuando parezcan por ahora exageradas, para detener una obvia amenaza a la salud de millones de personas.

Contra la alarma sí hay vacuna y se llama información.

Luego de que la OMS declarara al COVID-19 como pandemia mundial, el director de este organismo, Tedros Adhanmon Ghebreyesus, pidió cambiar el curso de la misma si se detecta, prueba, trata, aísla, rastrea y concientiza a la sociedad para adoptar medidas preventivas establecidas.

Indicó que en las dos últimas semanas su multiplicó por 13 el número de casos fuera de China, que llega ya a 118 mil en 114 países, con cuatro mil 291 personas fallecidas, y lamentó que algunos países no están haciendo lo necesario frente al coronavirus, y solo dejan la responsabilidad a sus redes sanitarias.

Dijo que le preocupa que algunos países “no estén tomándose el problema suficientemente en serio y no están mostrando el nivel de compromiso político que merece la actual amenaza que enfrentamos”, pues el COVID-19 “no es un simulacro”.  Para que la actual epidemia no alcance una escala mayor, recalcó, es necesario que “seguridad, diplomacia, finanzas, comercio, transporte, información; todo el Gobierno debe estar involucrado”.

En México, sin embargo, el Subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, en cuyas manos ha puesto el Presidente el manejo del tema, dijo este jueves tras de la declaratoria de la OMS que seguimos en el escenario 1 del plan original. Se escalarán el tamizaje de sanidad en aeropuertos para identificar a personas que pudieran tener síntomas de coronavirus, pero reiteró que no habrá restricción de viajes a nuestro país.

Afirmó que tampoco se cerrarán puertos marítimos pues no se ha demostrado que esas medidas ayuden a disminuir el riesgo de transmisión. Ni se suspenderán clases ni se cancelarán eventos masivos. A diferencia de lo que han hecho ya países como Chile, Argentina, Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia y El Salvador, ninguna medida contundente, “por ahora”.

Sin inmutarse, López-Gatell afirmó que cuando se dé un escenario de transmisión comunitaria del COVID-19 en México se analizaría la posposición, no la cancelación, de algunos de los más de 8 mil eventos que están programados en el país. Dijo que se tiene que analizar cada evento, por la afluencia que tendría y si los asistentes son en su mayoría mexicanos o internacionales. Con toda calma.

Una cosa es la prudencia y otra la indolencia, digo.

Otro aspecto que no se puede soslayar en este tema es la desconfianza que provoca un Gobierno que se ha significado por actuar a base de improvisaciones y ocurrencias. Dados como somos al sospechosismo, la actitud del Gobierno hasta ahora alimenta las dudas sobre la veracidad de la información oficial que ha sido divulgada.

Sondeos de opinión realizados por diversos  medios, especialmente radiofónicos, indican que una amplia mayoría considera que el Gobierno está ocultando información, lo cual no tiene ningún sustento. Otro número importante atribuye el manejo que se ha dado al problema a razones políticas.

Por eso el Presidente tuvo que salir a aclarar este jueves desde el Púlpito de Palacio Nacional que “todas las decisiones que vamos a tomar van a tener como referencia las indicaciones de los técnicos, de los médicos y de los científicos, aquí nada de política, es lo que los señores nos indiquen porque luego por cuestiones políticas o se minimiza o se exagera, entonces vamos a hacer lo que nos recomienden los especialistas”.

Un día antes, sin embargo, el mandatario había advertido en su mañanera que sus adversarios, los conservadores, quieren que todos nos contagiemos del coronavirus. Dijo: “van  a empezar a decir que no hay información, que no se está haciendo nada, que se está menospreciando el problema, pues es hasta lamentable que quieran que nos infectemos…”

Y anunció que no suspenderá sus giras de fin de semana. Como si nada. Válgame.

@fopinchetti

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