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Prepara Trump campos de concentración para migrantes

Por David Brooks/La Jornada

Nueva York. El régimen de Donald Trump está preparando campos de concentración para migrantes, incluyendo menores, continua sin ubicar a miles de niños que separó de sus padres, advierte que mantendrá a familias enteras presas y, en violacion abierta de las leyes de asilo nacional e internacional, deportará casi de inmediato a miles más de refugiados a México, todo mientras continúa sus operaciones de persecución interna de comunidades inmigrantes a lo largo del país.

La crueldad es la base de la política migratoria de este gobierno denuncian una y otra vez defensores de derechos humanos, de libertades civiles, abogados de migración y una amplia gama de legisladores y otros políticos.

Una experta en “campos de concentración” de los nazis y otros países, Andrea Pitzer, comentó a Esquire que parte de la respuesta del gobierno de Trump al flujo migratorio es “lo que yo llamaría un sistema de campos de concentración… y la definición de eso… es la detención masiva de civiles sin un juicio”.

Por cierto, se reveló la semana pasada que el gobierno de Trump usará una base militar en Oklahoma que fue un campo de concentración para japoneses-americanos internados durante la Segunda Guerra Mundial para detener unos mil 400 niños inmigrantes no acompañados.

Y hablando de niños, el New York Times reportó sobre el más joven de los niños inmigrantes separados de sus padres: Constantin, un bebé de 4 meses quien, cuando finalmente fue retornado había vivido ya la mayoría de su vida apartado de sus padres quienes habían intentando migrar desde Romania (son de la comunidad minoritaria Roma) a través de México. Hasta la fecha las autoridades no han explicado porqué separaron a la familia

[https://www.nytimes.com/2019/06/16/us/baby-constantine-romania-migrants.html].

El hecho de que aún no se sabe el número preciso de niños separados a la fuerza de sus padres después de ser detenidos al cruzar la frontera sigue asombrando a defensores de derechos humanos tanto dentro como fuera del país.

Aunque unas 2 mil 800 familias han sido reunificadas bajo orden judicial, a principios de este año inspectores federales reportaron que el régimen e Trump probablemente había separado a miles más familias de lo que antes se registró y por ahora aún se desconoce cuándo, dónde ni quiénes son. Aún hay padres que hoy pasarán otro día y noche sin saber dónde están sus hijos.

Hoy, ante la sede de la Organización de Naciones Unidas en Ginebra, una delegación que incluyó a Randi Weingarten, la presidenta del gremio nacional American Federation of Teachers, su contraparte Alfonso Cepeda Salas, secretario general del SNTE, junto con activistas de Families Belong Together llamaron a que el gobierno estadunidense reunifique a todas las familias y repitieron su consigna de “Aulas no Jaulas”.

Según el régimen de Trump, hay alrededor de 13 mil 200 inmigrantes menores de edad bajo su custodia -gran parte de los cuales llegaron no acompañados (o eso se dice).

A fines de la semana pasada, Trump anunció que nombrará a Thomas Homan, el ex director de la agencia migratoria conocida como ICE, al nuevo puesto que inventó de “zar fronterizo”. Homan fue uno de tres altos funcionarios que recomendó la implementación de la política de separación de familias. Tambien fue, en ese puesto, quien implementó las medidas represivas contra comunidades inmigrantes por todo el país, incluyendo la multiplicación de arrestos de inmigrantes sin historial criminal, redadas, y hasta detención de activistas. La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) dijo que el nombramiento de Homan “probablemente intensificará la crueldad de las políticas fronterizas del gobierno” y señaló que “miles de padres y niños continúan sufriendo las consecuencias” de la política de separaciones que él ayudó a impulsar.

Esta noche Trump, vía tuit declaró que la próxima semana “ICE iniciará el proceso de remover a los millones de extranjeros ilegales que ilícitamente han encontrado su camino hacia Estados Unidos. Serán removidos tan rápido como lleguen. México, usando sus leyes de migración fuertes, está haciendo una muy buena labor de frenar a la gente mucho antes de que lleguen a nuestra frontera sur. Guatemala se está preparando para firmar un acuerdo de tercer país seguro”.

Todo esto supuestamente para reducir el flujo migratorio, sobre todo de Centroamérica. Hoy, el Departamento de Estado refrendó su decisión de suspender la asistencia que brindaba a Honduras, El Salvador y Guatemala hasta que muestren que han tomado “acciones concretas para reducir los migrantes ilegales que llegan a la frontera estadunidense”.

Críticos siguen denunciando toda esta política: “La pesadilla en la frontera sur de Estados Unidos ha sido deliberadamente fabricada por el gobierno de Trump”, afirmó hoy Michelle Brane, directora de derechos migratorios de la Comisión de Mujeres Refugiadas, señalando que Estados Unidos tiene la capacidad para manejar las necesidades de familias huyendo violencia y desesperación en Centroamérica. Eric Schwartz, presidente de Refugees Internacional denunció como violatorio de la ley estadunidense el “tratamiento de solicitantes de asilo como criminales o animales”, y enfatizó que las restricciones sobre los que buscan asilo como la política de trasladarlos a México “ponen en grave riesgo a mujeres, hombre y niños extremadamente vulnerables”.

Para mayor información: https://www.jornada.com.mx/sin-fronteras

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