Temblores

Por Hermann Bellinghausen

Escribe Salman Rushdie: Una vez que has vivido un terremoto, sabes, aunque sobrevivas sin un rasguño, que, como un ataque al corazón, permanece en el pecho de la tierra, horriblemente posible, prometiendo siempre volver, golpearte de nuevo con fuerza todavía más devastadora.

Durante los terremotos, las grietas en los muros corren y se extienden como lagartos precediendo el derrumbe. El trepidante primer capítulo de El suelo bajo sus pies, de Salman Rushdie (Random House, 1999, en traducción del infalible Miguel Sáenz), tan abrumador como lo será el resto de la novela excesiva, voraz, entre el pop y la mitología clásica, trata de la desaparición en México de la heroína que poblará la historia. El Día de San Valentín de 1989, Vina Apsara, cantante de rock famosísima, medio Bowie, es vista por última vez después de un terremoto en Tequila, Jalisco.

Medio siglo atrás, Juan Rulfo contaba el día del derrumbe en El llano en llamas, en un pasaje que se ha vuelto viral estos días, y tuvo la puntada (o no) de fechar ese temblor el 19 de septiembre de algún año del joven siglo, cuando la tierra se pandeaba todita como si por dentro la estuvieran rebullendo. También en Jalisco.

Más allá de que la visión de México que ofrece el autor indobritánico es terminante, esquemática y feroz, propia de un extranjero a la Graham Greene, da imágenes memorables en voz de quien narrará todo, el fotógrafo de prensa Rai Merchant. Amplia y pirotécnica, la novela de Rushdie se ocupa del amor de toda la vida y más allá de la muerte entre Vina Apsara y Ormus Cama, su compañero hasta en la celebridad musical. El fotógrafo Rai viene a sumar el tres de la pareja, el enamorado secreto de su mejor amiga, la mujer de su mejor amigo. Los tres son de Bombay y como los enanos, también comenzaron desde pequeños.

Al momento de su desaparición (ese cruel eufemismo de muerte) Vina está de gira por primera vez sin Ormus y su banda VTO, y anda bastante perdida en lo afectivo y lo artístico. Ormus no dejará de buscarla en el recuerdo y sobre la Tierra. Coqueteando con Orfeo y Eurídice, la saga roquera va de las opulencias de la fama a los infiernos profundos. Mas Eurídice superstar no muere aplastada por el temblor, al cual sobrevive, sino que se pierde en el aire al huir de la devastación.

Trepa un helicóptero que la llevará a la costa del Pacífico y no vuelve a ser vista. Por una vez, Rai no la sigue, pues se queda en Tequila para cubrir la tragedia (es también una novela de la fotografía). La ve elevarse en la aeronave, y lo último que oye son insultos. Adiós, esperanza. Aquí, el eco es de Dante.

El pretexto para volver a El suelo bajo sus pies es su ágil descripción de un temblor: Cuando intento recordar la secuencia exacta de los acontecimientos, me encuentro con que mi memoria se ha convertido en una película muda. Pero tuvo que haber ruido. El pandemonio, la ciudad de los diablos y sus tormentos, difícilmente podía haber sido más ruidoso que aquella ciudad mexicana, mientras las grietas correteaban como lagartos por las paredes de sus edificios, separando los muros de la hacienda de don Ángel con sus largos dedos trepadores, hasta que sencillamente se desvaneció como una ilusión, una fachada de película y, a través de la nube de polvo que levantó su derrumbamiento, fuimos devueltos a aquellas calles que se inclinaban y corcoveaban, mientras corríamos para salvar la vida, sin saber hacia dónde correr pero corriendo, como fuera, con tejas cayendo de los tejados y árboles lanzados al aire y alcantarillas que estallaban en las calles y casas que explotaban y maletas hacía tiempo guardadas en desvanes que comenzaban a llover del cielo.

Rai se justifica: Sin embargo, sólo recuerdo silencio, el silencio de un gran horror. El silencio, para ser más exacto, de la fotografía, porque ésa era mi profesión, de forma que, naturalmente, fue a lo que recurrí en el momento en que el terremoto empezó.

Un producto adicional de la novela fue la canción The Ground Beneath Her Feet, de la banda irlandesa U2, con letra de Rushdie. Forma parte de la pista sonora para The Million Dollar Hotel (Wim Wenders, 2000): All my life, I worshipped her / Her golden voice, her beauty’s beat / How she made us feel / How she made me real / And the ground beneath her feet.

La novela de Rushdie evoluciona a una maraña de historias en torno a su historia. El culminante hecho inicial implica que los terremotos, como el amor, dejan cicatrices inolvidables.

Durante el temblor en Jalisco, Rai observa: “Así es como se comporta la gente cuando su vida cotidiana queda destruida, cuando por unos momentos ven, sencilla y sin adornos, alguna de las grandes fuerzas que conforman la vida. La calamidad los mira con sus ojos hipnotizadores, y empiezan a buscar y escarbar en los escombros de sus días, tratando de arrancar el recuerdo de lo cotidiano –un juguete, un libro, una prenda de vestir, incluso una fotografía– de los montones de basura de lo irrecuperable, de su pérdida abrumadora”.

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