Una bella hechizada y la discreción de sus poderes

Presentación del libro Árboles en mi memoria, de Martha Estela Torres Torres

Por Jesús Chávez Marín

—[Febrero 2018].- Estoicismo es la palabra que define la literatura y la personalidad de Martha Estela Torres Torres en su estilo, brillante profesión de escritora, editora y maestra de literatura. Sus libros aparecen cada año, o cada dos años, y siempre constituyen una propuesta novedosa, valiente, que enriquece el alma colectiva, el espíritu de de la época.

Hay una línea sostenida y elaborada con natural coherencia en el trascurso de sus libros, desde que salió el primero, que fue de poemas, Hojas de magnolia, luego de las constantes publicaciones de esta autora en revistas y antologías. Los lectores conocieron entonces una voz nueva, un estilo bien definido y maduro, donde resaltaba la claridad de la escritura, la elegancia y fuerza de las imágenes.

Casi inmediato siguió un denso libro en el género de ensayo, Pasión literaria, una esplendorosa lección de literatura enfocada desde el gusto personal, que recorre con soltura épocas y siglos para llevar a los lectores a un viaje por muchas regiones llamados libros.

Después publicó La ciudad de los siete puentes, novela alucinante y panorámica de una ciudad mexicana, cuyo punto de vista se concentra en la intimidad y luego se expande hacia un vasto paisaje narrativo en el tiempo y en el espacio, una familia, un siglo, una región del norte. Esta novela es la visión moderna de los mejores elementos de lo que antes fuera el realismo mágico.

La siguiente obra de Martha Estela Torres Torres fue de poemas, Arrecifes de sal, presentado por el gran poeta Carlos Montemayor; nada tendría yo que agregar a las hermosas palabras que él expresó en aquella ocasión, y mejor me concentro en este que acaba de salir, el que hoy presentamos.

Es su primer libro de cuentos, aunque no ha sido la primera vez que conocemos textos suyos de ese género, ya que ella es una escritora muy productiva y constantemente publica y hace presentaciones personales.

Como afirma en el prólogo el maestro Luis Nava Moreno, “este libro está ordenado en tres partes, la primera corresponde a narraciones de la vida cotidiana, historias sencillas, impregnadas de intenciones que superan la anécdota”. Este apartado tiene 12 cuentos.

Se decía de Balzac que para conocer el alma colectiva de su época, más que consultar libros de historia o ensayos de sociología, habría que leer el conjunto de sus novelas, que él agrupó con el nombre de La comedia humana. Usando ese mismo concepto, si alguien quiere conocer nuestro siglo 21 de Chihuahua tiene que leer los libros de Martha Estela Torres Torres. Y es en este libro de cuentos llamado Árboles en mi memoria en donde esto se ve más claramente, sobre todo en la primera parte.

Una desfile de personajes va apareciendo en sus páginas: el junior que rezonga con sus padres porque no le dan suficiente dinero; otro niño caprichudo que le exige a Dios un celular y el Dish; el borracho trastabillante que llega a su casa de madrugada y resulta que era otra casa, otra familia, otro retrato; la mujer que quiso vencer sus complejos tirándose en el bungee; la bella hechizada que va de compras y usa sus poderes, pero con discreción. Por cierto, este personaje se parece mucho a la autora en esto de usar sus poderes con discreción. Y también en lo hermosa, claro.

No solo personajes aparecen en el escenario de esas páginas escritas con hermosa claridad. También se revelan situaciones que llevan a la reflexión de manera profunda, sin que la voz de la narradora en ningún momento haga interferencia, sino al contrario, deja fluir la acción con gran destreza. Un ejemplo es la graciosa anécdota que se despliega en el cuento “Las hormigas”, en el que la vida cotidiana de dos esposos es el escaparate donde puede verse la presencia nítida del amor sin aspavientos ni melodrama.

Otra de las cualidades de este libro es el oído fino de la autora para recrear el lenguaje, las palabras de uso. Cada personaje tiene aquí su propio estilo de hablar y los giros idiomáticos que lo definen. Esto se nota en todos los cuentos, y solo mencionaré uno como para ejemplo basta un botón: “Punta diamante” donde se relata un viaje en autobús.

Vuelvo a citar a Luis Nava Moreno, autor del prólogo: “En la segunda parte la temática es dramática y cercana a la propia autora. Aquí la propuesta es acompañarla en el mundo real cotidiano del trabajo, los sueños, el amor, los recuerdos”. Son 18 cuentos.

Se trata de textos más breves que en la parte anterior, y aquí el discurso narrativo es más contenido y de mayor densidad, en la búsqueda de producir imágenes de mayor simbolismo, sin perder la gracia del movimiento.

Va de ejemplo este breve fragmento que es un retrato de las personas de la época que corre: “Así vive esta joven del nuevo siglo, mientras otros de su edad se desenvuelven en un mundo de júbilo, de reposo y de algarabía; a veces evadiendo responsabilidades o simplemente evitando el esfuerzo, flotando sobre la abulia, con falta de determinación para orientar y conducir su barca hacia un destino superior”. Viene en el cuento “Princesa del siglo XXI”.

Otra cita del prólogo: “En la última parte la temática de los cuentos nos lleva a una dimensión desconocida. Relatos de transgresión de la realidad, de locura, de obsesiones”.

Sin salirse de su estilo que es fundamentalmente realista, la autora escribe en esta tercera parte varios guiños hacia la literatura fantástica. Su método es exacerbando las sensaciones, contando los pormenores de la angustia o del placer.

Vaya como ejemplo este fragmento de su cuento “Visiones”: “El verde hiere mis pupilas, el amarillo es relámpago que me obliga a cerrar los párpados, el rojo es un intenso fuego que quema sin tocarme”.

Árboles en mi memoria, de Martha Estela Torres Torres, es un libro muy vasto, guarda un abanico de sorpresas y la reafirmación de nuestro espejo diario. Cuando termina uno de leerlo, surge la convicción de que ningún tema se le ha escapado: Allí están el matrimonio, la traición, el buylling, el narcotráfico, el delito, la muerte, la infancia, la gestación, la vida empresarial, la académica, la literaria. La vida mexicana del siglo 21.

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