Mesoamérica: donde la exclusión educativa es la regla y no la excepción

Por Adriana Viteri | IADB-BID

La trayectoria educativa de los niños y jóvenes de Mesoamérica funciona como un embudoEmpiezan muchos, terminan pocos y los que aprenden son aún menos.

La exclusión educativa no sólo plantea un imperativo ético, sino que pone en riesgo la cohesión social mínima necesaria para la construcción de sociedades más prósperas, libres y democráticas.

Mesoamérica comprende 10 países: Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, y República Dominicana. Si bien ellos han presentado avances notables hacia una educación de mejor calidad, más equitativa e inclusiva, aún queda un largo camino por recorrer.

Actualmente más de la mitad (55%) de los niños tiene acceso a educación preescolar. Quienes acceden a este nivel están mejor preparados para progresar y aprender en la primaria, comparado con los niños que no acceden a ella, que suelen ser además los más pobres, de ascendencia indígena, y de zonas rurales.

La educación primaria prácticamente se ha universalizado en la región. Quienes no asisten a primaria representan al 5% de los niños de Mesoamérica; sin embargo, ir a la escuela es condición necesaria pero no suficiente para aprender.

Una pregunta clave, en consecuencia, es si los niños que van a la escuela están aprendiendo. Solo el 46% del total de niños logra al menos los aprendizajes básicos en la primaria. Sin embargo, casi la mitad (49%) no alcanza este umbral, a pesar de asistir a primaria. Asumiendo que los niños que no asisten a la primaria tampoco alcanzan el piso mínimo de aprendizaje, tenemos un panorama desolador de algo más de la mitad (54%) de los niños que no logran los aprendizajes esenciales para progresar en la escuela.

El coladero del embudo continúa hasta el fin de la secundaria. Aquí solo el 14% del total de los jóvenes está en la escuela y aprendiendo lo mínimo necesario. Es razonable entonces pensar que, independientemente de si van a la escuela o no, la gran mayoría de los jóvenes (86%), no adquiere las competencias mínimas necesarias para contribuir a su propio bienestar, encontrar un trabajo digno, y potenciar el desarrollo de la región.

En una estimación en bruto, esto equivale a decir que, de los casi 21 millones de jóvenes entre 20-24 años que viven en Mesoamérica, cerca de 3 millones aprenden lo mínimo necesario, 8 millones terminan la secundaria sin lograr el piso mínimo de aprendizajes, y casi 10 millones no terminan la secundaria. Aquí la exclusión educativa es la regla y no la excepción.

Son múltiples los filtros contribuyen a la exclusión, muy especialmente la pobreza y la violencia. Pero un factor que parece inexcusable es que los estudiantes abandonen la escuela porque no aprenden, una de las razones principales por las que los jóvenes dejan de ir a la escuela.

Erradicar la exclusión educativa es el mayor reto de Mesoamérica. Esto implica asegurar que todos los niños y jóvenes tanto asistan como aprendan en la escuela. Ligado a este desafío, parece necesario velar por el acceso universal a la escuela secundaria, y eliminar la violencia dentro y fuera de las escuelas.

Finalmente, una educación de calidad debe hacerse cargo del desarrollo de actitudes, valores, y conductas que van mucho más allá de los aprendizajes académicos. Es importante asegurar espacios para que los jóvenes puedan reflexionar críticamente sobre su educación, sus metas y aspiraciones de vida. Sobre cómo los afecta la pobreza y la violencia, sobre sus decisiones de estudiar o trabajar, sobre las implicancias de ser madre adolescente. Por esta razón, la iniciativa Educación Mesoamérica estará impulsando el desarrollo de persistencia, control emocional, empatía, curiosidad e innovación, asertividad y pensamiento crítico.

Esto es clave para empoderar a los jóvenes, para que puedan tomar control de su propio destino, y canalizar sus energías en la construcción de sociedades más democráticas, prósperas, libres, e inclusivas y así hacer de la exclusión educativa la excepción y no la regla.

Referencia

Ramírez, M. J., Viteri, A. 2019. El embudo de  la exclusión educativa en Mesoamérica. Washington DC: Banco Interamericano de Desarrollo [BID].

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