Ortiz-Pinchetti: “Esquizofrenia en Morena”

Por Francisco Ortiz Pinchetti

Según la definición de The National Institute of Mental Health (NIMH) de Estados Unidos, la esquizofrenia es una enfermedad mental grave que afecta la forma en que una persona piensa, siente y se comporta. Las personas con esquizofrenia pueden parecer como si hubieran perdido el contacto con la realidad, lo que puede ser angustioso para ellas, sus familiares y amigos. Traducido eso a términos políticos y ubicado el tema en el contexto del México actual, tal descripción coincide puntualmente con el padecimiento que aqueja a Morena y a su líder, el Mesías de Macuspana. Y que todos sufrimos.

Las actitudes y declaraciones recientes de Andrés Manuel –por ejemplo en el tema de los fideicomisos del Poder Judicial–, no sólo se ajustan a tal pronóstico clínico, sino que efectivamente dan un marco perfecto a las contradicciones que se viven al interior de su movimiento antes aun de que arranque formalmente el proceso electoral de 2024.

Vimos que Claudia Sheinbaum Pardo resultó vencedora en las encuestas que su principal rival acusó de fraudulentas. Y mientras Marcelo Ebrard Casaubón amenazaba con la ruptura y la denuncia, el Presidente entregaba el “bastón de mando” a su supuesta sucesora, lo que según explicó equivalía en entregarle por completo la conducción y las decisiones de la autollamada Cuarta Transformación. Resultó sin embargo que quien manda sigue siendo el inquilino de Palacio Nacional, a quien habría contrariado que su delfina se fuera por la libre para impulsar la supuestamente descartada candidatura de Omar García Harfuch a la jefatura de Gobierno de Ciudad de México.

Ocurrió sin embargo que de manera igualmente inopinada, el subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación y encargado de la nueva investigación del caso Ayotzinapa, Alejandro Encinas Rodríguez, se lanzó contra el todavía secretario de Seguridad Ciudadana capitalina al confirmar que efectivamente participó en las reuniones en las que según la nueva relatoría oficial se fraguó el cuento de la “verdad histórica” de Jesús Murillo Karam, el ex procurador preso por eso mismo desde hace un año.

Aparentando una defensa del susodicho hijo del policía neoliberal Javier García Paniagua y nieto de mi general Marcelino, el propio Presidente confirmó el dicho de Encinas Rodríguez, lo que equivaldría a ponerle el tache definitivo –dícese veto–  al candidato de la Sheinbaum Pardo… a la vez que, en plena esquizofrenia, el tabasqueño dejó entrever su disgusto por la conducta del que fuera en 2005 su sucesor como interino en la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal al anunciar que él personalmente y en persona, ya no Encinas Rodríguez, se haría cargo de las investigaciones acerca de lo ocurrido en la noche trágica de Iguala con los 43 normalistas.

Y mientras Ebrard Casaubón sigue jugando a las margaritas pero sin atreverse a dar el “gran paso”, sus supuestos partidarios en la bancada de Morena en la Cámara de Diputados votan muy obedientes a favor de la aniquilación de los 13 fideicomisos decidida por AMLO como una clara venganza contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación y en especial contra su presidenta, la ministra Norma Lucía Piña Hernández, la indomable.

En esa estábamos cuando se da a conocer la renuncia de Encinas Rodríguez como subsecretario de Gobernación ¡para unirse a la campaña de Claudia Sheimbaum Pardo!, lo que se interpreta como la confirmación de Clara Marina Brugada Molina como la “buena” para la CDMX por Morena, lo que a su vez  implicaría el desplazamiento hacia la nada del supuesto gallo de la ex jefa de Gobierno, aunque éste siga encabezando las encuestas.

En las semanas recientes, Encinas Rodríguez había hecho sentir su cercanía con la alcaldesa de Iztapalapa. Hace apenas cuatro días, por cierto, departió con ella  en una reunión de ex legisladores capitalinos que participaron en la elaboración de la Constitución Política del Distrito Federal y en la Asamblea Constituyente de 2017. Uña y mugre.

En el colmo de la incongruencia –sitio que tiene escriturado para sí–, Hugo López-Gatell, el Doctor Muerte, aparece de pronto en la no precampaña, se ofrece como tercera opción a los electores morenistas y en un rapto inaudito de cinismo presume que en la calle la gente lo detiene para expresarle su apoyo… ¡y su cariño!

Todavía de remate nos revela el señor Presidente que no, que no será él el nuevo encargado personalmente y en persona de la investigación de Ayotzinapa, sino el maestro Félix Arturo Medina Padilla, quien fungía como actual titular de la Procuraduría Fiscal Federal de la Secretaría de Hacienda, y se quedará en el lugar del hoy nuevo claudista. “Nunca he dudado en enfrentar la verdad por dolorosa que ésta sea”, aseguró  Alejandro en su carta de renuncia.

Medina Padilla es “hombre cercano”, como se dice en el argot político, a Rosa Icela Rodríguez Velázquez, la controvertida secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana federal, que por cierto se “bajó” en junio pasado de la contienda morenista por la capital del país.

Pareciera que en resumidas cuentas el Señor sin bastón pero con mando impuso su voluntad, como siempre y desde siempre, de tal modo que será Brugada Molina la carta de Morena para enfrentar al candidato o candidata del Frente Amplio por México, que todo hace suponer que será el exitoso alcalde de Benito Juárez, Santiago Taboada Cortina. Como si lo hubiera así planeado y programado, este jueves la nueva encuesta del Inegi sobre percepción de inseguridad colocó a la alcaldía encabezada por el panista como el municipio o su equivalente en el que sus habitantes se sientan más seguros en todo el país.

Mientras la adelantada y desordenada contienda electoral se define, seguiremos siendo víctimas de los galimatías y jeroglíficos que la esquizofrenia de Morena y su líder nos depara. O a lo mejor es pura politiquería, como dicen por ahí. Válgame.

DE LA LIBRE-TA

LOPEZ-GATELL AL DESNUDO. Lo supieron desde un principio y lo callaron: la incidencia de Covid-19 entre la población mexicana, con pruebas, era ya de un 30 por ciento: “Lo callaron y era la prueba de que la estrategia era la ‘inmunidad de rebaño´, a costa de los muertos”, escribe Francisco Ortiz Pardo en Libre en el Sur. “Lo callaron, sí, contra toda ética y el derecho constitucional de los mexicanos a la información…”. Un texto demoledor que pueden checar en https://libreenelsur.mx/meritos-de-gatell-relato-francisco-ortiz-pardo/

@fopinchetti

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