Pinabete, una tragedia más...

Por Ernesto Camou Healy

El pasado miércoles 3 de agosto quedaron atrapados en una mina de carbón en la localidad de Agujitas, municipio de Sabinas, en Coahuila, al menos 10 mineros al colapsar una pared contigua a una corriente subterránea. Se trata de una tragedia más en una región carbonífera en la cual los accidentes se suceden con cierta regularidad: En 2006 un desplome acabó con la vida de 65 mineros en Pasta de Conchos, una explotación propiedad del Grupo México no lejana de Agujitas.

Se trata de una mina pequeña que no está afiliada a la Cámara Minera Mexicana, y no se tienen datos de sus protocolos de seguridad. La explotación es propiedad desde 2012 de la Compañía Minera El Pinabete, y sus socios tuvieron puestos políticos en el vecino Estado de Tamaulipas. Uno de ellos fue delegado del Issste en tiempos del gobernador Tomás Yarrington (1999-2004) y fue inhabilitado para el servicio público por la contratación simulada de médicos. Su esposa fue contralora del Estado en la misma administración y acusada de enriquecimiento inexplicable. Se menciona que otro socio de Pinabete fue alcalde de Sabinas.

No sobra añadir que Yarrington huyó a Italia al terminar su Gobierno y ahí fue aprehendido y extraditado a los Estados Unidos, en donde se declaró culpable de lavado de dinero y puede ser condenado a prisión hasta por 20 años…

Todo apunta a una mina pequeña que al parecer trabaja con pocas medidas de seguridad para proteger a sus trabajadores y que, a pesar de estar situada cerca de la confluencia de dos ríos, no contaría con estudios sobre corrientes subterráneas que constituyen un riesgo permanente para ese tipo de tareas. 

Toda la región Norte de ese Estado fronterizo contiene enormes yacimientos de carbón. En ella hay grandes compañías que aprovechan ese mineral y hay también una población acostumbrada al trabajo bajo tierra en situaciones de peligro tanto por accidentes, como por enfermedades respiratorias. Es su forma de vida. Es también un riesgo no pequeño: No tienen muchas más opciones. Es posible que en muchas explotaciones como Pinabete las condiciones de trabajo no sean mejores quelas que privaban antes de la revolución de 1910. Y algunas grandes compañías tampoco parecen tomar suficientes precauciones que aminoren la contingencia y protejan la salud de los mineros.

El caso de Pasta de Conchos sigue pesando en la historia de la región: 65 muertos cuyos cadáveres no se recuperaron; la mina clausurada es ahora una tumba colectiva. A pesar de que el Grupo México es una compañía poderosa no logró a proteger a sus trabajadores, y tampoco entregó sus cuerpos a sus familias para que los enterraran en sus propios camposantos. De alguna manera sus responsabilidades fueron soslayadas por quienes deberían habervelado por su seguridad: El gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, el presidente Vicente Fox y su secretario de Energía, Felipe Calderón.

El accidente en Pinabete nos recuerda que alguna parte de la actividad minera sigue siendo un problema que debe regularse eficazmente. Es cierto que son muchas las explotaciones que funcionan bien y sin accidentes; pero también alarma que con alguna regularidad nos enteramos de problemas y pérdida de vidas en esas explotaciones, grandes o micro empresas.

Recordemos que el mismo Grupo México es propietario de la mina de Cananea, y que en el 2014 no pudo impedir el derrame de desechos tóxicos mal resguardados a los ríos Bacanuchi y luego al Sonora. Ese evento incrementó el riesgo de salud en toda la cuenca del Sonora, desde Bacoachi hasta Hermosillo, y los pobladores de los pueblos del río siguen insatisfechos con las medidas pactadas entre el anterior Gobierno y los propietarios de la minera.

La actividad resulta necesaria para el desarrollo nacional, pero urge controlar algunas características que pueden devenir depredadoras, tanto del medio ambiente como, y más fundamental, de las vidas y bienestar de quienes laboran en esos socavones.

Ernesto Camou Healy es doctor en Ciencias Sociales, maestro en Antropología Social y licenciado en Filosofía; investigador del CIAD, A.C. de Hermosillo.

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