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¿Qué hemos aprendido de la pandemia?

Por Ernesto Camou Healy

¿Qué hemos aprendido de la pandemia? Es una interrogante que nos ronda la cabeza, algo así como un intento de evaluar el tiempo de relativo aislamiento. Por supuesto que unos han estado recluidos, mientras que muchos no tuvieron más remedio que continuar con su vida y ganar su jornal diario, so pena de no comer.

Algunos trabajamos desde la comodidad doméstica, conectados por vía electrónica y recibimos más o menos puntualmente, la retribución semanal o quincenal, sin problemas. En mi caso, jubilado pero con actividades académicas más compromisos familiares, ha resultado tranquilo el aislamiento y podría afirmar que muy productivo: Leí mucho, he escrito con regularidad y di clases y conferencias por línea, toda una experiencia, sin demasiados problemas.

Aprendimos que vivir en el campo fue una ventaja, pues evitamos el hacinamiento y nos permitió minimizar los contactos para evitar el contagio, hasta ahora.

Un virólogo mencionó que el Covid permanecerá y que, a la larga, todos nos contagiaremos. La diferencia, me parece, es que los que enfermen más tarde tendrán mejores recursos para combatir el Covid, desde vacunas menos experimentales y mejoradas, hasta tratamientos más eficaces porque han sido probados por dos años en todo el mundo; más novedades como algunas pastillas que se anuncian ya, que aminorarán los síntomas y evitarán, es una esperanza, la necesidad de hospitalización.

Otro aprendizaje ha sido que las altas tasas de mortalidad que hemos atestiguado parecen tener relación con la presencia de enfermedades que los hicieron más susceptibles. Cuando se han tenido padecimientos como hipertensión, diabetes, obesidad, que en México son epidemias, el virus del Covid encuentra un terreno fértil para su embestida.

Es verdad que ha sido alta la tasa de fallecimientos en nuestro País, pero convendría cambiar la perspectiva y expresar el fenómeno de otra manera. Me explico: Si entre nosotros la obesidad es una epidemia que afecta incluso a infantes, la pregunta sería ¿si acaso muchos y muchas con serios problemas de sobrepeso que se contagiaron y murieron, hubieran tenido más probabilidades de sobrevivir si hubieran tenido un peso normal, ajustado a su altura y edad?. Probablemente sí, y lo mismo se podría sospechar en el caso de los que padecen diabetes o presión alta. ¿Sería válido decir que alguien murió de obesidad, diabetes o hipertensión, no a causa, sino con ocasión del Covid? El virus podría haber sido el desencadenante final para un proceso de declive en la salud personal, es decir que el contagio llegó a sobre determinar una situación física ya delicada, pero que en nuestro medio se la tiende a considerar ni siquiera enfermedad, menos parte de una epidemia, sino casi un rasgo de carácter, “subió de peso porque no se cuidaba…”.

Poco a poco hemos tomado conciencia de que mientras más saludable esté una persona, mejor podrá enfrentar al virus, y tendrá mayores probabilidades de sobrevivir sin demasiadas consecuencias.

Ahora bien, en un país como el nuestro donde dos tercios de la población vive en pobreza, es necesario aceptar que hemos sido terriblemente injustos con las mayorías, que se creó una sociedad inequitativa y polarizada entre millones de pobres que apenas sobreviven y unos cuantos miles, quizá no llegan a millones, que poseen riquezas desmesuradas.

Tenemos que aprender que el todo es responsable de la miseria de las mayorías, y que éstas tienen más desnutrición y pocas defensas, menos capacidad de sobrevivir y más riesgos de contagiarse y morir.

Aprendimos que el neoliberalismo se dedicó por tres y media décadas a crear las condiciones para que la mayor parte de los mexicanos mal vivan y padezcan epidemias sanitarias y sociales que los deja indefensos ante una pandemia como la que nos azota.

Por eso, la nueva normalidad deberá forjar igualdades y equidades, procurar una suficiente y amplia homogeneidad social y económica, fomentar la solidaridad y colocar como objetivo nacional a los pobres primero, que sólo así puede mejorar la comunidad toda…

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