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Camino a Jesús Carichí

Un grupo de amigos, familiares y vecinos oriundos del pueblo de Carichí, cabecera del municipio del mismo nombre, en la sierra Tarahumara, ha resuelto peregrinar por segunda ocasión la Senda de los Misioneros: el trayecto que hace 346 años caminaron el jesuita Tomás de Guadalajara y varios acompañantes rarámuri desde el pueblo de Santa Ana hasta Wa’rú carichiki, en cuyo valle habría de fundarse la misión de Jesús Carichí el 9 de noviembre de 1675.
Algunos motivos y convicciones que fundamentan el recuerdo del acontecimiento histórico son compartidos por
J. Reydecel Calderón Ochoa, en este memorial de reencuentro.

La senda de los misioneros  es la caminata del pueblo de Santa Ana a Carichí. Trata de recordar y de reconstruir de manera simbólica,  el esfuerzo, la convicción y la esperanza  de los rarámuri en estas veredas, junto al padre Tomás de Guadalajara, intentando  vivir en paz y aprehender lo más humano de cada quien.

Los misioneros de la compañía de Jesús, los jesuitas, llegaron a estas tierras, en los primeros años del siglo  XVII,  alrededor del año de 1604. Juan Fonte es el nombre del primer misionero. Él encarnó la mística y el oficio de sus hermanos  por venir. El tiempo y el camino por recorrer para fundar la misión de Carichí necesitó, a partir de entonces, un poco más de 70 años,  hasta 1675. Fue un camino de sacrificios, de martirios, pero también de bondad y de buena voluntad. La historia de este caminar está encarnada en el corazón, en los pies y en la piel de los habitantes de estas comunidades. A partir de ella afianzan su presente y lo agradecen.

Un poco de la historia escrita aparece en la siguiente compilación, tratando de seguir un orden cronológico.  Refleja mucho del sentir y pensar de los hombres de aquellos andares y paisajes prístinos.

Gracias  a las personas de hoy que conviven y caminan juntos hacia Dios.

Atte. La Senda de los misioneros.
De Santa Ana a Carichí.
Del 6 al 9 de noviembre de 1675.
Del 6 al 9 de noviembre de 2021.


CAMINO A JESÚS CARICHÍ

Uerú Carichiki: “un valle muy poblado de gente doméstica y deseosa de recebir el santo bautismo”

Notas y derroteros hacia la fundación de la misión de Carichí por los padres de la Compañía de Jesús en el siglo XVII.

1— Joan Font

Entre 1603 y 1604 Joan Font escribió al padre provincial:

“Estos gentiles (dice el Padre Juan Fonte en la relación que hace al padre provincial) Esteban Páez, guardan la ley natural con gran exactitud. El hurto, la mentira, la deshonestidad, está muy lejos de ellos. La ligera falta de recato, o muestra de liviandad en las mujeres, será bastante para que abandone su marido a las casadas, y para jamás casarse las doncellas. La embriaguez no es tan común en estas gentes, como en otras más ladinas; no se ha encontrado entre ellos, culto a algún dios, y aunque conservan de sus antepasados algunos ídolos, más es por curiosidad o por capricho, que por motivo de religión.

Familia rarámuri

El más famoso de estos ídolos, era uno al que llamaban ubamari, y había dado el nombre a la principal de sus poblaciones. Era una piedra de cinco palmos de alto: la cabeza, humana; el resto como una columna situada en los más alto de un montecillo, sobre el que estaba fundado el pueblo. Ofrecíanle los antiguos, flechas, ollas de barro, hueso de animales, flores y frutas. Luego que tuvieron noticia del verdadero Dios, y del modo con que su majestad debía de ser honrado, aún sin particular mandato o insinuación del padre, acompañado de los principales, el mismo día que debían de ser bautizados, despeñó el ídolo a lo más profundo del río que regaba el valle, y vinieron todos a dar al ministro la noticia, y a pedirle el bautismo.

No podía apetecer el hombre de Dios prueba más sincera de la disposición de sus catecúmenos. Luego los bautizó, y ellos con un contento y alegría que infundía devoción, formaron una cruz grande, la cubrieron de flores y yerbas olorosas, y en procesión, que llenaría de regocijo a los ángeles, la llevaron, cantando el credo en su lengua, y la colocaron en el mismo lugar, que por tantos años había ocupado aquel ídolo infame. Una acción de tanta piedad sepultó con la superstición el nombre antiguo del pueblo, que en adelante se llamó “ Santa Cruz”. 1 (1)

Era entonces 1603, o 1604, y el padre empezaba a conocer a los indios tepehuanes y ésta fue su impresión primera. Llamado a ser intermediario unos años después en una antigua querella entre tepehuanes y tarahumares, fue cuando conoció a los vecinos, los rarámuri. No escuchando bien su nombre —rarámuri— lo captó y escribió como: tarahumara, y así lo relató en sus cartas desde entonces, dándoles, sin querer, nombre para la posteridad española.

” …el natural de esta gente es blanda y más dócil que la que hasta agora he tratado… siembran maíz y frisoles con alguna abundancia… la morada de estas gente es en cuevas, que las hay muchas en su tierra, de las cuales hay algunas tan capaces que viven en ellas toda una parentela, haciendo cada casado su casa dentro de ella de piedra y barro…aunque he procurado saber si estos gentiles tarahumares tienen ídolos o alguna adoración, no he habido rastro de esto…” 2 (2)

“…no puedo dejar de decir, mi padre provincial, cuán bien se me asienta y cuán conforme sea mi corazón esta misión. Doy por muy bien empleado el haber dejado mi tierra y parientes y regalos y comodidades, que en los colegios se tienen, y verme en parte donde, por nuestro Señor Jesucristo, padezca algo, y se me aguarden otras cosas mayores, las cuales voy de lejos descubriendo: entre ellas la muerte, la cual, cuando se me diese, la tomaré como aquello que mucho deseé… y fue uno de los motivos, y el más principal, que me movió a pedir esta venida a las Indias… sepa cuán contento y con qué gusto estoy en esta misión…”3 (3)

Y así se describe él mismo… en su misión de San Pablo de Tepehuanes, hoy Balleza, donde convivió con las dos culturas: tepehuana y rarámuri.

Era natural, el padre Fonte, Joan Font, del pueblo de Tarrasa, colindante de Barcelona, en la región de Cataluña. Nació un día de agosto de 1574. Murió martirizado un día de noviembre de 1616, a los 44 años de edad, en el camino al Zape, Durango, lugar al que había sido llamado para presidir la fiesta de la presentación, junto al padre Jerónimo Moranta, su compañero.

2 — Gerónimo de Figueroa y José Pascual

“En julio de 1639 el gobernador de la Nueva Vizcaya, Francisco Bravo de la Serna, convocó en Parral a todos los caciques tarahumaras de la región y les presentó a los padres Gerónimo de Figueroa y José Pascual. Como muestra de respeto y confianza se hincó ante ellos y besó el borde de sus sotanas, indicándoles a los tarahumaras que ellos reiniciarían la evangelización de sus pueblos, la que había sido interrumpida desde hacía veintitrés años por la muerte violenta del padre Juan Fonte. Hacía tiempo los indios habían solicitado la presencia de los misioneros en sus tierras, y ahora su deseo se veía cumplido” 4 (4)

Los misioneros activos fundaron tan pronto un mes después, en agosto de 1639, la misión de San Felipe Apóstol, dando comienzo con el nuevo campo de misión al que llamaron de la Natividad de Nuestra Señora. En ese mismo año fundaron la misión de San Jerónimo de Huejotitán. Tan solo un año después reconstruyeron San Pablo de Tepehuanes (Balleza). Y en el mismo año organizaron la misión de San Francisco Javier de Satevó. En 1640 entró en conflicto con el capitán Pedro de Perea, por el maltrato ocasionado a los indios. Maltrato que atizaba la rebelión de los tarahumares, comandada, entre otros, por Gabriel Teporaca, a quien había bautizado el padre Figueroa. La tradición oral cuenta que fue bautizado en Tepórachi, si acaso no, sí lo fue en esa región.

Iglesia de Santa Ana (Yeguachi)

3 — Nicolás de Cepeda, José Pascual y Virgilio Máez

“…en 1641, el capitán Juan de Barraza, acompañado de los padres Nicolás de Cepeda, José Pascual y el recién llegado a Satevó, Virgilio Máez, fueron hasta San Lorenzo en acatamiento a una orden que el gobernador don Luis de Valdéz había dado a Barraza de recorrer lo ya reconocido del país tarahumara.

Llegará dicho Barraza con su comitiva a San Lorenzo y nos dice textual: después de haber despachado desde San Felipe varios propios y correos de los mismos indios tarahumares a avisar a los tarahumares cristianos y gentiles para que se juntasen antes de la Ascensión del Señor, que fue en el menguante de mayo, que es como el tiempo: años, meses, semanas, días y horas por que se rigen estos indios salvajes, es decir, de acuerdo a las fases de la luna. En el pueblo al que se le puso San Lorenzo, que ellos llaman Teteachiki, a donde llegó dicho general en compañía del padre rector, Cepeda, y del padre José Pascual, el 23 de mayo; escogiendo este puesto y señalando a los que fueron a llamar a los capitanes y mandones de todos aquellos puestos y lugares de la sierra para que allí concurriesen, por ser más en medio de todos los tarahumares que son muchos… salieron dicho día 23 de mayo a recebir a dicho general, cristianos y gentiles en número de 20, todos con paz y sosiego y muestras de alegría.

Luego describe los acostumbrados arcos de recepción y otras ceremonias que realizaron, como el que Barraza les pusiera la mano en la cabeza y ellos hincados lo acataran como vasallos del Rey. Después menudearon las quejas contra los rescatadores que venían de Parral a comprarles el maíz a precios irrisorios…

El 26 de mayo, después de celebrar misa los padres, se ordenó a los indios hacer una cruz de madera: se escogió lugar decente y acomodado y se colocó en él una cruz para que allí se hiciese la iglesia y casa para su ministro. Luego sonó una gran carga de arcabucería y toque de queda en honor a la cruz. Después Barraza tornó a reunirse con los caciques Don Marcos Tepoxi que era capitán de Sahuaríchiki, y con el de Carichiki, ambos pueblos cercanos al valle del águila, señalando que éste, tan nombrado que en solo sus puestos hay mucha más gente que como tres de otros lados. Por lo que dicen urge misionero.

Aunque se advierte que ya se habían filtrado algunos españoles, entre ellos Jerónimo de Ontiveros, que poseía más de 600 ovejas en el valle” 5 (5)

“…Está 50 leguas del Parral un valle por nombre Uerú Carichiki, de tarahumares, a donde había ido señalado el padre Marcos del Río. Este es un valle muy poblado de gente doméstica y deseosa de recebir el santo bautismo. Este valle dista de San Felipe como 40 leguas, y lo mismo de Huexotitlán…” (6)

4 — Marcos del Río

“Wecken Van Der Mark, procedente de Hal, Bélgica. Nació en septiembre de 1608. Entró a la compañía de jesús en 1629. Arribó a la Nueva España en 1642… Y fue asignado al noroeste, a fin de año se encontraba en Huejotitán en donde él y el P. Virgilio Máez, presenciaron las disposiciones tomadas por Jerónimo de Figueroa” 6 (6)

No sabemos si el Padre Marcos del Río estuvo solo de visita en Uerú Carichiki, o si estuvo establecido por largo tiempo. Pero no fue posterior a 1644. A la llegada del P. Tomás de Guadalajara, 31 años después, los rarámuri conocían oraciones ordinarias y complejas del catecismo católico, así como cantos varios, entre ellos el Veixilia Regis. Hacían procesiones y llevaban al frente la cruz. Imaginamos el trabajo del Padre. Es él el pionero de la misión.

“ En 1645 fundó la misión de San Francisco Javier, Guásabas, hizo viaje al este y empezó a bautizar en Santa María de Nácori Chico. Murió aquí el 16 de octubre de 1655.”

“…que en 27 años que he estado en las misiones, no he conocido otro tan fervoroso, aplicado y celoso de conversiones, si no fue el Padre Marcos del Río,de santa memoria.”7(7), dice de él el Padre Marras en carta enviada al padre provincial Tomás Altamirano.

“Es llamado a hacer la tercera probación con los padres Francisco Disserino, Virgilio Máez y Antonio Basile”.8 (8)

5 — Virgilio Máez, José Pascual y Cornelio Beudín

Alzamiento y asiento de los tarahumares en 1649.

Los padres Virgilio Máez, José Pascual y Cornelio Beudín hacían comunidad y equipo en la misiones de San Francisco Javier, San Francisco de Borja, sus pueblos de visita, y estaban preparando el camino para establecer una nueva misión en los márgenes del río Papigochi, apoyados de tarahumares bautizados como Gabriel Teporaca.

Iglesia de San Francisco de Borja

El Padre Beudín se ofreció para esa misión, aún sin el consenso de los demás padres.

En 1649 sobrevino la rebelión general de los tarahumares respondiendo a los malos tratos y a las injusticias de los españoles, con al menos cuatro líderes naturales.

“…a cuyo castigo salió de este real del Parral Juan Fernández de Carrión, justicia mayor de él. Y habiendo entrado 50 leguas la tierra adentro, los mismos rebeldes le citaron para la pelea en que, viniendo a ejecución, le mató alguna gente, y por ser la que llevaba el dicho general vecinos y mercaderes, a quienes la prisa de sus negocios llamaba, se volvió sin hacer efecto.

Salió segunda vez por orden del señor don Luis de Valdés, gobernador que fue de este reino, el general Juan Barraza, con cuarenta soldados pagados y trescientos indios amigos, y habiendo en algunos días caminado hasta Uerú Carichiki, sentó su real en un valle donde estuvo muchos días sin que se hiciese facción de importancia, hasta que, habiendo enviado al capitán Diego del Castillo a correr la campaña, se encontró con una tropa de indios y mató algunos, quedando de su parte heridos algunos indios. (agn).

Reconocieron la pujanza del enemigo y entendida por el general Juan Barraza, se retiró de aquel puesto por mejorarse…

Nota personal: pero hubo de volver acompañado del propio gobernador del reino que se encontraba en Durango, don Diego de Fajardo.

6

“…pasó su señoría el real al río de Tomochi, junto al peñol de Ochavarri donde en algunos días, más de un mes que en él se detuvo, taló y abrasó más de cuatro mil fanegas de maíz. Quemó más tarde trescientas casas en distintas rancherías, despachó tropas a pié y a caballo a recorrer toda la tierra, e hizo tantas exactas diligencias que se mataron muchos de los enemigos en distintas partes y distancias…

…y ocurriendo de varias partes los indios de la propia nación a pedir paz, les ofreció su señoría dársela con tal de que se juntasen y prendiesen ellos mismos a Supichiochi, Tepox, don Bartolomé y Ochavarri, que eran los cuatro motores de aquel alzamiento.

Ofrecieron hacerlo instimulados de temor. Salieron todos los de Uerú Carichiki y Peña del Cuervo y trajeron la cabeza de don Bartolomé y presa a su mujer e hijos. Y habiendo salido otra tropa de españoles a pié, y andado por 11 días por la sierra, pelearon con una tropa de séquito de Supichiochi y mataron algunos indios, hicieron prisioneros a otros y a las mujeres y muchachos, facción a que fueron ellos con los españoles, y 150 indios tepehuanes de los que antes estaban alzados” 9 (9)

7 — Fernando de Barrionuevo y Juan Manuel Gamboa

“interrumpido el avance al norte de las misiones jesuíticas de la tarahumara alta en 1652 por la muerte del padre Cornelio Beudín (1650) y la Giácomo Antonio Basile (1652), se prosiguió la labor misionera en esa región el año de 1673. A este efecto fueron nombrados Fernando de Barrionuevo y Juan Manuel Gamboa. Estos dos hombres roturaron el camino de la nueva misión de la tarahumara alta, pero sus sucesores, Tardá y Guadalajara, fueron los verdaderos gigantes de esta epopeya humana y espiritual y de esta nueva época, puesto que sus antecesores, por diversas enfermedades, había durado poco tiempo. 10(10)

8 — Tomás Guadalaxara

“El 14 de agosto de 1675 llegó Guadalajara a la misión de San Joaquín y Santa Ana, Yéguachi, o junta de los ríos, en la alta tarahumara. Dicha misión tenía tres pueblos de visita: San Francisco de Borja, Taguéachi; Nuestra Señora de Guadalupe So’íhuárachi y San Francisco Javier, Purúachi.” 11 (11)

9 — Guadalaxara y Tardá

“El 8 de octubre Guadalaxara vuelve a su misión de San Joaquín y Santa Ana, y Tardá retorna a San Bernabé. Al parecer pasan al otro día a San Borja, donde celebran la fiesta de este santo el 10 de octubre; de Carichí llegaron 25 tarahumares a pedir el bautismo y otras gentes de Tajírachi y Basigochi vienen también a celebrar la fiesta. Hubo 20 bautizos, procesión, danza, y juego el hule: jugaron parejas y corrieron gallos. Se alimentó a unos 1000 tarahumares” 12 (12)

10 Fundación de Carichí

“El padre Guadalaxara visitó por primera vez Carichí en donde permaneció del 7 al 10 de noviembre de 1675. La fundación de esta misión con el nombre de Jesús Carichí, en vez del nombre tarahumara de uerú carichí (la casa grande) como así se llamaba, se celebró con 64 bautizos, una procesión con la cruz a cuestas y con la presencia de don Pablo. Se divirtieron con escaramuzas de caballos. Se nota la oposición de algunos rebeldes y hechiceros que anunciaban esterilidad en la tierra, pero que ésta se convertiría en fecundidad si mataban a los cristianos. Guadalaxara regresa a su misión.

La segunda visita del padre Guadalaxara a Carichí tuvo lugar ese mismo mes hacia el día 20” 13 (13)

Otra versión sobre la fundación de la misión de Carichí es la siguiente:

11 — Otra Versión: hué ga´rá úku tata pare

“Los indios de Carichí fueron hasta Santa Ana para suplicar al padre Tomás de Guadalajara que los fuera a visitar. En efecto fue allá el padre Tomás, a caballo, atravesando las llanuras que riega el río San Pedro hasta su nacimiento; y tramontó después la serranía hasta llegar a los márgenes de otro arroyo, que corre hacia el sur, siendo tributario del conchos casi también en su nacimiento. Se extiende allí un fértil valle donde yace el pueblo de Carichic. Sus rancherías están esparcidas en tan fecundas tierras regadas por el agua del arroyo. Los de Carichic tributaron al padre una recepción verdaderamente regia, e hicieron grandes fiestas. Reunieron bastante semilla y dos ovejas para regalar al misionero y a los indios cristianos que le acompañaban. Cuando el padre se acercó al pueblo, salieron todos rebosantes a recibirlo.

Iglesia de Carichí

El padre Guadalaxara bautizó a más de un centenar en un solo día, y cuando terminó la ceremonia, todos, cristianos y paganos, muchos de ellos a caballo, organizaron una procesión portando dos grandes cruces. Plantaron una al principio del recorrido y llevaron a cuestas la otra hasta el fin de la jornada desde donde se habían de regresar, que distaba bastantes kilómetros, porque las rancherías sembradas a lo largo del arroyo, por donde había de pasar la cruz, estaban muy distantes. Avanzaron, pues, plantaron en tierra la segunda cruz, y se volvieron cantando el clásico himno cristiano y litúrgico, el veixilia regis.

El misionero, que iba a caballo, cuando terminó el canto, entonó la correspondiente oración. Conforme avanzaban los fieles tarahumares en su recorrido, el entusiasmo crecía y embargaba más y más sus corazones y llenos de emoción corrían alrededor del misionero y lanzaban gritos de alegría, sí, pero como si se tratara de un motín. Los indios procedían así, escribía después Guadalaxara, para confundir a los hechiceros que habían pretendido mantenerlos alejados de los misioneros. Mientras ellos corrían de un lado a otro y saltaban y retozaban frenéticamente, no cesaban de gritar: hué ga´rá úku tata pare, palabras tarahumaras que significaban: el padre es muy bueno. Los que iban a caballo hacían lo mismo.

El misionero caminaba silencioso a caballo en medio de aquella batahola de gritos y saltos, rezando su breviario y dando conmovido gracias a Dios, por lo que aquello, que parecía motín, significaba… El padre Guadalajara se aprovechó de esta solemne ocasión para dar un nuevo nombre al pueblo. Era viernes 9 de noviembre y la iglesia celebraba la dedicación de la Basílica del Salvador, y el misionero se inspiró para ello en las palabras del oficio del día, tomadas del canto de Habacuc, que dicen: yo me alegraré en Dios mi Salvador, o sea, mi Jesús, que eso significa tan divino nombre. Y así fue el nombre que le dio al pueblo de Carichic, que desde entonces fue conocido como JESUCARICHIC, habiendo un cambio en la denominación que se le había dado antiguamente de HUARUCARICHIC… Y el 9 de noviembre de 1675 quedó fundado el cristiano pueblo de Carichic, un nuevo centro de la cristianización de la tarahumara” 14 (14)

12 — Tomás de Guadalaxara (1648-1720)

“Tomás de Guadalajara fue uno de los grandes misioneros de la tarahumara y uno de los personajes que más pueblos fundó en Chihuahua; tal como lo hicieron el padre Eusebio Kino en Sonora y Arizona; el padre Juan Ma. Salvatierra en la península de Baja California o Fray Junípero Serra en California (Estados Unidos)…

Tomás de Guadalajara nació en la ciudad de Puebla en 1648. Su familia era acomodada y próspera, Sus padres fueron el general Juan de Guadalajara y doña María Tello, quienes eran devotos cristianos. Tomás tuvo varios hermanos y todos fueron sacerdotes. El ingresó con los jesuitas en 1667, admitido en el noviciado de Tepotzotlán. En 1669 hizo sus primeros votos y se trasladó a la ciudad de México, para ampliar sus estudios de teología en el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo. Una vez que es ordenado fue enviado como misionero a la Tarahumara, adonde arribó en 1675 y, junto con el padre José Tardá, reinició la obra evangelizadora en la alta o nueva tarahumara.

Tardá y Guadalajara dieron inicio a la evangelización de la Alta Tarahumara a partir de la misión de San Bernabé, y desde ahí Guadalajara va fundando, principalmente, entre 1675 y 1676, las misiones de Temeychic, Carichí, Papigochi, Santo Tomás, Matachí, Yepachi, Tutuaca, Napavechi, Pichachic, Pahuirachic, Coyáchic, y otras más…” 15 (15)

“En 1708 fundó las misiones de Baborigame, Nabogami, y Chinatú… La vida del gran misionero se apagó el 6 de enero de 1720 en su misión de Huejotitán, a los 72 años de edad. Tenía 52 años como jesuita y 45 de misionar principalmente en la tarahumara. A petición de él fue enterrado en el cementerio de la misión, ya que había externado el deseo de descansar entre sus indios…” 16 (16)

13

“En 1697 los tarahumares y otras etnias del noroeste volvieron a rebelarse contra el yugo español y contra los misioneros, pues se sentían oprimidos de distintas maneras por unos y por otros en sus bienes, en sus culturas, en sus tierras, en su libertad, en una palabra, en toda su forma de vida.

En México el Virrey José Sarmiento Valladares y el provincial de los jesuitas, resolvieron confiarle al padre Guadalaxara una nueva misión de paz en la tarahumara alta y así lo comunicaron al gobernador de la Nueva Vizcaya, Gabriel del Castillo…

Probablemente no llegó a dos meses la estancia de Guadalaxara en el área conflictiva de la tarahumara. En junta de guerra del mes de octubre, y posteriormente en el mes de diciembre en el mineral del Parral, en el juicio de residencia del gobernador Gabriel del Castillo, del general Retana, y de los demás militares, se procedió a examinar y valorar los resultados de la intervención del padre Guadalaxara en favor de la paz. A la pregunta 21 del general Retana fueron respondiendo todos los testigos religiosos, militares, y colonos que se hallaron en Parral:

(ítem), si saben que habiendo ido el reverendo al pueblo de Papigochi y hecho demostración a los capitanes de una carta orden de dicho señor excelentísimo para que su reverencia procurase atraer a los rebeldes por todos los medios de suavidad a la obediencia de las dos majestades, procuró dicho padre, con el celo que le asiste, el atraerlos, no habiendo servido de nada dichas diligencias, antes sí persuadirse los rebeldes que los españoles les tenían miedo, y por esto haberse divertido algún tiempo las armas de mi cargo sin haberlos buscado en sus peñoles y sierras hasta que, por último, obligó a ejecutar lo que va expresado por ser lo más conveniente, como en efecto se consiguió la entera pacificación… Parral 13 de dic. De 1697.

La respuesta unánime de los misioneros Domingo de Lizarralde, Pedro Noriega, Francisco de Zelada, Vaclav Eymer y Miguel Ortega de los militares Juan de Retana, Martín de Alday, Francisco de Medrano, Esteban de Quintana, Gaspar López y de los colonos españoles Melchor García, José Delgado y Pedro Acosta, todos fueron del parecer que la misión de paz de Guadalaxara no había resultado como esperaban y que solo había envalentonado a los rebeldes pensando que los españoles como expresamente el padre Gomar los oyó cantar en un baile en Chínipas: gá nírisi web a korá, kite ye echabóame yomá kóriro ba. Alegraos muchísimo porque todos los españoles se van juyendo…17 (17)

14 — Gramática Tarahumara

Del PRÓLOGO. “Este compendio es una breve suma de lo que con más explicaciones tengo escrito de lengua tarahumara, que aunque es tal que parece encierra en sí todas las propiedades de cuantas lenguas hay; pero por otra parte tiene reglas muy generales. Se debe advertir, y notar el vío de cada pueblo, porque aunque es una la lengua, suele haber alguna diferencia en alguno, y fuerza de la pronunciación, y algunos vocablos, que aunque se entenderán en casi todos los pueblos, en algunos no se veían: como son los Guazapares, que también diferencian en algunos trueques de letras, y no pronuncian tanto las finales, ca, que, qui, co, cu. También en las derivaciones no se ha de tener por regla general, que de cualquier nombre han de salir tantos derivados, porque no en todos los pueblos se vían, ni se ha de exceder imprudentemente haciendo composiciones, y derivados sin que ni para que: ni tampoco en las conjugaciones se han de armar sin consideración, ni experiencia unas partículas sobre otras, porque no siempre entrarán bien; (folio xx) pero conviene estar en todo porque como la gente es tal, que ya en sus cantares o tlahtoles vía de muchas que en el ordinario modo no vía, de ninguna manera se entendiera si no se supiera a todo lo que se entiende la lengua: y por esto he procurado ponerlo para que no falten noticias a los ministros. Los accentos largos van apuntados con esta señal, v.g. ä, téngase cuidado en aprender no solo las palabras fino el accento, y buena pronunciación. Sea todo a mayor gloria de Dios.” (folio XXI) 18

Es el anterior el prólogo del Padre Guadalajara a su gramática tarahumara, copiado con su ortografía y sintaxis original.

15 — La Senda de los misioneros escribió:

El Padre Tomás de Guadalajara 27 años de edad tenía cuando se encontró por vez primera con los rarámuri de Carichí. Fue en ocasión de la fiesta patronal del pueblo de Tagueachi, San Francisco de Borja, a donde había sido invitado un grupo de personas del pueblo de wa´rú carichiki, se cayeron y se creyeron bien, adivinando ambos su buena voluntad. Allí mismo lo invitaron a bautizar a su pueblo. El no aceptó. Pero unos días después los rarámuri lo invitaron a celebrar con ellos una fiesta al inicio de la luna en cuarto menguante. Fue el padre, y no solo fue, convivió y vivió la fiesta. No se ofuscó cuando sintió que los rarámuri adoraban al sol y a la luna como padre y madre. Ni cuando vio que con otros ritos ellos se acercaban a Dios.

Tres días de fiesta intensa, como son ellos. Tres días en que el padre estuvo atento, a las vueltas, al yúmari, a los cantos, y sintió que Dios estaba allí. El día tercero de la fiesta se inspiró para sugerir que se cambiara el nombre al valle, y aprovechando la festividad cristiana del día y la fonética similar, propuso que en lugar de wa´rú carichi, se llamara: Jesúscarichí. Los rarámuri aceptaron.

Un joven sacerdote católico y un pueblo rarámuri iniciaron ese día un camino hacia Dios. Un día 9 de noviembre de 1675.

Notas de José Reydecel Calderón Ochoa.

16 — Unas palabras

El texto anterior es una compilación, es como un derrotero, que nos obliga a preguntarnos y nos compele a contestar… y, desde luego, que nos lleva al tesoro.

Las citas o los derroteros conservan su ortografía, contradictoria a veces, pero de acuerdo al autor original.

Uerúcarichíki, Huerúcarichí, son los sonidos con los cuales los misioneros registraron, al parecer, wa´rú Carichí… y su significado es, para alguno de ellos: la casa grande; para otro: el lugar de las casas grandes. El nombre en español y oficial actual es, Carichí. El nombre en rarámuri suena y se escribe diferente: Ga´líchí…

Creemos que el significado de Carichí es: el lugar de las casas grandes.


Referencias:
( 1 ) Diccionario Universal de Historia y Geografía. T III. Tepehuanes. Pp. 538
( 2) Carlos Lazcano, Dizán Vázquez. Misioneros fundadores de Chihuahua. P. 103,104
( 3 ) ibid. Pág. 104
( 4 ) ibid. Pág. 114
( 5 ) Zacarías Márquez. Misiones de Chihuahua. Siglos XVII, XVIII. P. 129 y ss.
( 6 ) Zambrano. Dicc. Bibliográfico de la Compañía de Jesús en México. P.510
( 7 ) ibid.. p. 511
( 8 ) ibid. p. 512
( 9 ) Luis González Rodríguez. Crónicas de la Sierra Tarahumara. P.198
(10) ibid. Pp. 244, 245.
(11) Luis González Rodríguez. Thomás de Guadalajara. (1648-1720) misionero de la tarahumara, historiador, lingüista y pacificador. P. 12
(12) ibid. P.13
(13) ibid. P.14
(14) Peter M. Dunne, s.j. Las antiguas misiones de la tarahumara. P. 159
(15) Carlos Lazcano, Dizán Vázquez. Op.cit. p. 125
(16) ibid. P.126
(17) Luis González Rodríguez. Thomás de Guadalaxara, misionero de la tarah. Historiador, lingüista y pacificador.
(18) Abel Rodríguez. Gramática tarahumara.

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