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Los 80 años del Colegio Madrid

Por Francisco Ortiz Pinchetti

— Nunca tuve el honor de estudiar en el Colegio Madrid, una de las más importantes y trascendentales instituciones legadas por la emigración española a nuestro país. Tuve noticia de su existencia desde mis años de estudiante en el Instituto Patria de los jesuitas, aunque sólo como referencia a uno de los más poderosos rivales de nuestro plantel en los torneos inter escolares de futbol.

Sin embargo, por distintas razones he tenido relación con el colegio fundado hace 80 años en la capital mexicana, justo el 21 de junio de 1941.  Particularmente, por el hecho de que ahí estudiaron mis hijos Francisco José y Laura Elena, así como mi única nieta, Lua, que cursó en el colegio actualmente ubicado en la zona de Coapa, al sur de la capital, los 15 años escolares que incluyen desde el preescolar hasta el tercer grado de preparatoria que precisamente acaba de culminar brillantemente hace unos días. En dos o tres ocasiones me invitaron a platicar con Lua y sus compañeros, a quienes conté algunas anécdotas y cuentos. Les gustó mi historia sobre el loro Laredo, una mascota parlanchina que tuve en mi infancia y adolescencia.

Como padre de familia conocí de cerca los sustentos ideológicos y académicos de la institución, sus métodos, sus valores y sobre todo sus muy positivos resultados. A lo largo de cuatro décadas pude constatar sobradamente la alta calidad de la enseñanza y el acento humanista de sus programas educativos. También tuve oportunidad de convivir con la llamada Comunidad del Madrid en las verbenas que cada año (salvo los dos últimos) se efectúan en el Colegio para recabar fondos para el sistema de becas que ha beneficiado particularmente a mi nieta querida.

La verbena del Madrid se convirtió para mí en una jornada particularmente entrañable, no solo por oportunidad muy valiosa de la convivencia y el festival musical que se monta en cada ocasión, sino particularmente por la oferta de viandas de diverso origen, especialmente de la cocina española y de manera muy destacada la paella valenciana. El platillo insignia de la gastronomía ibérica es preparada por una decena de expertos paelleros, padres de familia en realidad, que elaboran cada uno su respectiva paella conforme a la receta familiar correspondiente. Esto hace del episodio culinario un acontecimiento, pues la variedad de estilos es tal que uno no sabe por cual decidirse.PUBLICIDAD

Al repasar la historia de este centro educativo de excelencia, como lo es,  ncuentro que el Colegio Madrid fue fundado en la Ciudad de México en 1941 por el Gobierno de la Segunda República Española en el exilio, “con el propósito de proteger y formar a una niñez proveniente de la guerra civil, quienes fueron generosamente acogidos por el México cardenista y que con el tiempo se convertiría en una institución mexicano-española.”

Ese fue el origen. A lo largo de sus ocho décadas de existencia, el Madrid se ha consolidado como una institución de excelencia académica e innovación pedagógica. Los directivos y maestros de las primeras generaciones se formaron como docentes y planificadores durante el proyecto educativo de la Segunda República Española (1931-1939), uno de los más ambiciosos e innovadores del siglo XX. Entre sus fundamentos planteaba la dignificación del trabajo docente, la formación integral de niños y jóvenes hacia la ciudadanía y el desarrollo de sus potencialidades por medio de la aplicación de las didácticas más modernas de su tiempo.

El proyecto pedagógico del Colegio Madrid se basó en los valores republicanos de justicia, equidad y democracia y tuvo como antecedentes directos las ideas de la Escuela Nueva, así como la Institución Libre de Enseñanza y el Instituto Escuela, centros educativos emblemáticos de finales del siglo XIX y principios del XX en España. Estos antecedentes resaltaban la importancia de una educación centrada en el alumno y su formación, de carácter liberal en sus dimensiones política y social, estrictamente laica y hacia una comprensión científica y humanista del mundo.

La sede original del Colegio fue una casona porfiriana de Mixcoac conocida como la Mansión Scherer, ya que perteneció a un acaudalado empresario alemán llegado a México a principios del siglo 20 de nombre Hugo Herr Scherer, por cierto antepasado de quien fuera mi director en Excélsior y la revista Proceso, el periodista Julio Scherer García. En 1958 el primer “castillo” fue demolido por el entonces departamento del Distrito Federal para ampliar la avenida Extremadura y, en compensación, el Gobierno dio a la institución educativa un inmueble cercano, otro castillo veraniego, que perteneció a la familia de José Ives Limantour, Ministro de Hacienda de Porfirio Díaz. Hasta que en 1979 el inmueble de avenida Revolución fue también demolido para la construcción en su lugar de la estación Mixcoac de la Línea 7 del Metro. El Madrid se mudó nuevamente, ahora a terrenos que fueron viejos ejidos de Coapa, que le donó el Gobierno de José López Portillo.

Ahí y entonces comenzó mi enriquecedora relación con el Colegio Madrid. Tenemos motivos de sobra para celebrar sus 80 años. ¡Felicidades!  Válgame.

DE LA LIBRE-TA

EGRESADOS DE LUJO. Entre los egresados del Colegio Madrid se cuentan no pocos personajes destacados en la vida nacional, en muy variadas actividades. Entre ellos anoto a Juan Villoro (escritor y periodista), Alfonso Cuarón y Jonás Cuarón (cineastas), Joaquín Díez-Canedo Flores (Editor, traductor y funcionario público), Alondra de la Parra (directora de orquesta), Luisa Alcalde (Política), Imanol Ordorika (Académico), Juan Becerra Acosta (periodista, conductor de TV), José Areán (músico), Javier Yankelevich (escritor e investigador), Lydia Cacho (Periodista y activista),

También Marcia Hiriart (científica), Felipe Leal (arquitecto), Ana Colchero (actriz), Sergio Sarmiento (periodista), Rodrigo Plá (cineasta), Rodrigo Murray (actor), Alfonso André (músico), Carlos Marcovich (cineasta y fotógrafo), Antonio Rosique (periodista y comentarista deportivo), Flavio González Mello (dramaturgo), Ludwika Paleta (actriz), Benny Ibarra (músico). Ana Serradilla (actriz), Ana Valeria Becerril (actriz) y Susana Alexander (actriz).

@foipinchetti

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